Vietnam apunta a exportar yuca por $1.800-2.000 millones en 2030
Vietnam pretende elevar las exportaciones de yuca y sus derivados a $1.800-2.000 millones para 2030 y ampliar el procesamiento nacional. La introducción de gasolina E10 en todo el país desde el 1 de junio de 2026 podría generar demanda adicional de etanol de yuca.
La hoja de ruta une exportación y procesamiento
Vietnam se ha fijado el objetivo de elevar los ingresos anuales por exportaciones de yuca y sus derivados a $1.800-2.000 millones para 2030, según Soha. La meta forma parte del proyecto gubernamental para el desarrollo sostenible del sector de la yuca hasta 2030, con una visión de más largo plazo hasta 2050.
El plan prevé que la producción nacional de raíz fresca alcance 11,5-12,5 millones de toneladas anuales en 2030. Las autoridades quieren destinar el 85-90 % de la cosecha a una transformación más profunda, con el almidón, el glutamato monosódico y el etanol como tres productos principales. El sector reduciría así su dependencia de las ventas de raíces y trozos con escaso procesamiento para avanzar hacia productos de mayor valor industrial.
El mandato E10 abre un canal de demanda interna
Desde el 1 de junio de 2026, las estaciones de servicio de Vietnam deberán vender gasolina E10 y sustituir gradualmente la gasolina mineral convencional. La política busca reducir la dependencia de los productos petrolíferos importados y apoyar la meta vietnamita de cero emisiones netas para 2050. El etanol utilizado en el país se produce principalmente con yuca y maíz, aunque todavía se necesitan importaciones para abastecer un mercado que consume alrededor de 1 millón de metros cúbicos de gasolina al mes, informó Soha.
Vietnam cosechó 10,24 millones de toneladas de yuca fresca en 2025, lo que aporta una base nacional considerable de materia prima. Desde 2013 operan seis plantas de biocombustibles que utilizan trozos secos de yuca. La implantación de E10 podría dar mayor visibilidad a la demanda de estas procesadoras, pero la magnitud de la oportunidad dependerá de la utilización de la capacidad, el abastecimiento de materia prima y la competitividad del etanol nacional frente a las importaciones.
Las limitaciones del maíz refuerzan a la yuca
El maíz también sirve para producir etanol, pero la oferta nacional ya resulta insuficiente para la alimentación animal. Vietnam produjo 4,4 millones de toneladas de maíz en grano en 2025, mientras que la superficie conjunta sembrada con yuca y maíz fue inferior a 900.000 hectáreas. Durante los primeros cuatro meses de 2026, el país importó 4,4 millones de toneladas de maíz por más de $1.100 millones, según el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. La competencia del sector de piensos convierte a la yuca en la fuente más probable de crecimiento del etanol agrícola a medio plazo, con el maíz como insumo complementario.
La política vietnamita avanza en paralelo a la expansión mundial de los biocombustibles. Un informe de Persistence Market Research de marzo de 2026 valoró el mercado mundial del etanol en unos $98.700 millones en 2026 y proyectó que alcanzaría $134.300 millones en 2033. Para Asia-Pacífico se pronosticó una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 6,1 % entre 2026 y 2033. Soha también señaló que el Estándar de Combustibles Renovables de Estados Unidos sostiene una demanda anual de aproximadamente 15.000 millones de galones de etanol, Brasil exige una mezcla E27 e India superó un promedio de mezcla del 12 % en la campaña 2023-2024 y apunta a E20 en 2025-2026.
La ejecución determinará el avance exportador
Vietnam tendrá que equilibrar dos posibles destinos: las exportaciones de derivados de yuca y el consumo interno de etanol. Un mayor procesamiento puede elevar el valor capturado por agricultores y fabricantes, pero la demanda de combustible también podría desviar materia prima del almidón de exportación y de otros usos. Los precios y la rentabilidad de las plantas determinarán cómo se distribuye la cosecha.
A largo plazo, los residuos agrícolas podrían ofrecer otra vía. El etanol de segunda generación utiliza materiales como paja de arroz, bagazo de caña y aserrín en lugar de cultivos alimentarios. Expertos citados por Soha estiman que puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 80-90 % frente a la gasolina convencional. Por ahora, la prueba industrial inmediata será comprobar si el programa E10 de 2026 sostiene una utilización estable de las plantas mientras el sector de la yuca avanza hacia sus objetivos de producción, procesamiento y exportación para 2030.