El trigo y el maíz alcanzan máximos de varios años y reavivan el riesgo de inflación alimentaria
Los precios mundiales de los alimentos subieron un 1,5 % en septiembre, mientras el trigo y el maíz alcanzaron máximos de varios años. Los problemas logísticos en el mar Negro, los menores rendimientos estadounidenses y el riesgo climático elevan los costes de importadores y procesadores.
Los cereales lideran el aumento de septiembre
Los precios mundiales de las materias primas alimentarias aceleraron su avance en septiembre. La menor disponibilidad de grano, los riesgos meteorológicos y las alteraciones en grandes rutas comerciales llevaron al trigo y al maíz a máximos de varios años. Business A.M., citando a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, informó de que el índice de precios de los alimentos de la FAO promedió 136 puntos, 2 puntos o un 1,5 % más que el dato revisado de agosto.
El indicador se situó un 6 % por encima de un año antes, aunque permaneció un 15 % por debajo del récord de marzo de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania perturbó los mercados alimentarios. El avance mensual estuvo impulsado por los cereales, los aceites vegetales y el azúcar. La carne bajó y los lácteos se mantuvieron prácticamente estables.
Los cereales registraron la mayor subida entre los principales grupos de productos. El índice de cereales de la FAO aumentó un 5 % mensual, hasta 122,8 puntos, y superó en un 17 % su nivel de septiembre de 2025. El encarecimiento afecta especialmente a las economías dependientes de las importaciones, ya que las cotizaciones internacionales pueden trasladarse a la harina, el pan, los piensos y los costes de la ganadería.
Se reduce la oferta de trigo y maíz
El trigo subió un 6 % en septiembre y alcanzó su nivel más alto desde agosto de 2023. Según la evaluación de la FAO citada por Business A.M., las limitaciones logísticas en la región del mar Negro llevaron a los importadores a buscar suministros de otros orígenes. El tiempo seco en partes de Norteamérica antes de la siembra del trigo de invierno añadió incertidumbre sobre la producción futura.
El maíz avanzó cerca de un 6 % hasta su nivel más alto en más de tres años. El movimiento respondió a rendimientos inferiores a los previstos en Estados Unidos, una menor disponibilidad exportable de Brasil y nuevas alteraciones del comercio en el mar Negro. Esta combinación reduce las opciones de compra para fabricantes de piensos e importadores de grano y puede elevar los costes de las cadenas de suministro de aves, cerdo y otros productos ganaderos.
Otros cereales forrajeros también se fortalecieron. Los precios mundiales del sorgo aumentaron un 14 % en septiembre, en parte por la expectativa de mayores compras chinas tras las conversaciones comerciales entre China y Estados Unidos. La cebada subió un 3,9 % y el arroz un 1,4 %, apoyado por la preocupación meteorológica y la menor oferta estacional de variedades Indica.
Los aceites y el azúcar añaden presión
El índice de aceites vegetales de la FAO subió un 0,9 %, hasta 198,6 puntos, y quedó un 18 % por encima del año anterior. El aceite de palma encadenó su cuarto aumento mensual por la fuerte demanda importadora y el temor al impacto del tiempo seco sobre la producción del Sudeste Asiático. El aceite de girasol bajó por tercer mes ante las previsiones de abundantes suministros del mar Negro, aunque los problemas logísticos y la capacidad limitada de rutas alternativas frenaron el descenso. Los aceites de soja y colza se mantuvieron estables, si bien el de soja continuó muy por encima del año anterior por la fuerte demanda del sector de biocombustibles.
El azúcar aportó otra fuente de presión inflacionaria. Su índice aumentó un 6 %, hasta 114 puntos, el tercer avance mensual consecutivo y el máximo desde abril de 2025. También quedó un 15 % por encima de septiembre de 2025. En cambio, el índice de la carne cayó un 1,1 %, hasta 127,9 puntos, por el abaratamiento de las aves y el cerdo; las cotizaciones de bovino y ovino apenas variaron. El índice de lácteos descendió un 0,1 %, hasta 119,1 puntos.
Los datos de septiembre muestran la interacción entre el clima, la capacidad exportadora, la geopolítica y los costes energéticos. La incertidumbre en el mar Negro afecta a la disponibilidad de grano, mientras los riesgos para la navegación por el estrecho de Ormuz condicionan las expectativas sobre combustible, fertilizantes y fletes. Por tanto, importadores y procesadores están expuestos tanto a la oferta agrícola como al coste y la fiabilidad del transporte entre los mercados productores y consumidores.