La sequía en Francia encarece las hortalizas y flexibiliza los estándares comerciales
Cinco olas de calor en dos meses han dañado las frutas y hortalizas francesas, con efectos sobre su aspecto, disponibilidad y precio. Carrefour y Coopérative U flexibilizan sus requisitos, mientras las lechugas suben hasta un 40 % y los tomates hasta un 35 % interanual.
Cinco olas de calor dañan las cosechas francesas
Cinco olas de calor en dos meses han provocado fuertes pérdidas a numerosos agricultores franceses. Las temperaturas extremas y la escasez de agua han dañado los cultivos de frutas y hortalizas. Sus efectos serán cada vez más visibles en los supermercados, donde aparecerán productos de tamaño, forma o color irregulares junto con precios más elevados.
Según CNEWS, el Gobierno francés debería anunciar medidas de apoyo antes de que termine agosto. Mientras se concretan, Carrefour y Coopérative U han flexibilizado sus condiciones de compra para ayudar a los productores a comercializar las cosechas afectadas. Ambas cadenas aceptarán más mercancía que no cumpla los requisitos estéticos habituales y pagarán mejor y con mayor rapidez a los agricultores.
Las cadenas rebajan sus exigencias estéticas
Los supermercados franceses suelen clasificar las frutas y hortalizas por criterios visuales de tamaño, forma y color. Aunque los productos que quedan fuera de estas normas pueden conservar el mismo sabor y valor nutricional, los consumidores tienden a rechazarlos. Por ello, suelen venderse con descuentos o derivarse a comercios especializados en alimentos de aspecto imperfecto.
La sequía y el calor han multiplicado el volumen de productos con daños visuales. Zanahorias, patatas, coliflores, lechugas, alcachofas, tomates y ciruelas figuran entre los cultivos más vulnerables. Al incorporarlos a los lineales convencionales, Carrefour y las tiendas U buscan reducir el desperdicio y proteger los ingresos de agricultores cuya cosecha sigue siendo comestible, pero no satisface las normas tradicionales de presentación.
Las lechugas y los tomates ya se encarecen
La flexibilización estética no evitará una subida general de precios. CNEWS, que cita un estudio de Le Monde, señala que el aumento interanual ya alcanza hasta un 40 % en las lechugas y un 35 % en los tomates. Los datos muestran que la reducción de la oferta comercializable ya repercute en los consumidores, incluso cuando una parte de los productos dañados puede ponerse a la venta.
Para los productores, las nuevas condiciones elevan la proporción de la cosecha que genera ingresos. Para las cadenas, amplían el abastecimiento disponible, pero exigen que el consumidor acepte mercancía distinta del aspecto habitual en el supermercado. Unos precios de compra más altos y unos pagos más rápidos pueden aliviar la situación inmediata, aunque la fuente no precisa la duración ni el volumen financiero de estos acuerdos.
El impacto puede prolongarse hasta el invierno
Las consecuencias podrían superar la campaña de verano. Los productores afirman que actualmente no es posible sembrar nabos, mientras que las espinacas y los rábanos podrían carecer del agua necesaria durante las primeras fases de crecimiento. La falta de siembra y una implantación débil amenazan así la disponibilidad en los comercios durante el invierno.
Si la demanda continúa fuerte y la oferta no logra seguirla, los precios podrían mantenerse en niveles anormalmente altos. Los agricultores afrontan al mismo tiempo menores rendimientos y problemas de calidad, mientras los supermercados equilibran sus normas de compra, la reducción del desperdicio y las expectativas del consumidor. La próxima variable decisiva será si mejora la disponibilidad de agua para sembrar y establecer los cultivos destinados a ventas posteriores.