La sequía europea reduce el pienso y amenaza con encarecer los lácteos en otoño
La sequía en buena parte de Europa está agotando los pastos y las reservas de ensilado, lo que obliga a los ganaderos a comprar pienso más caro mientras baja la producción de leche. Merca2 señala que la contracción de la oferta podría elevar desde otoño los precios mayoristas y minoristas de leche, yogur, queso y mantequilla.
La sequía encarece el mantenimiento del ganado lechero
La sequía que afecta a buena parte de Europa está reduciendo los pastos disponibles y aumentando la dependencia de las explotaciones lecheras del pienso comprado. Merca2 informa de que los cereales y el forraje se han encarecido notablemente en las últimas semanas, mientras el agotamiento de la hierba y del ensilado dificulta que las granjas mantengan sus niveles habituales de producción.
La presión se observa tanto en el Reino Unido como en la península ibérica. Ian Harvey, presidente de la junta láctea de la Unión Nacional de Agricultores británica, indicó que la hierba dejó de crecer hace unas seis semanas y que el ganado está entrando en los establos antes de lo normal. La estabulación requiere alimentación adicional y expone a los productores a nuevos incrementos de costes si la escasez generalizada dispara la demanda de cereal y forraje.
Las explotaciones de España y otras zonas de la península ibérica afrontan el mismo problema. Las reservas de pasto y ensilado han disminuido y, según Merca2, los modelos a largo plazo apuntan a que buena parte de Europa podría no recibir precipitaciones significativas hasta octubre. Mantener el ganado estabulado prolongaría la necesidad de recurrir a pienso caro.
La caída de la producción empieza a tensar la oferta
La disponibilidad de alimento afecta tanto a los costes como al volumen físico de leche. Si las vacas no reciben la dieta necesaria para sostener su rendimiento normal, la producción disminuye. Merca2 señala que los precios en origen han empezado a subir, aunque todavía se mantienen muy por debajo del nivel que los ganaderos consideran necesario para cubrir el gasto adicional en pienso.
Procesadores británicos como Freshways, Müller y Arla ya han aumentado los precios pagados a los productores. El mercado español tiene sus propias particularidades, pero una contracción general de la oferta europea también presionaría al alza los precios mayoristas en España. El efecto podría trasladarse varias semanas después a la leche líquida, el yogur, el queso y la mantequilla.
La duración del tiempo seco convierte el episodio en algo más relevante que un repunte estacional breve. Si las lluvias significativas no llegan hasta octubre, el volumen de leche podría seguir bajando y la presión sobre los precios mantenerse durante meses. Según Merca2, la firmeza de la demanda agrava el desequilibrio porque el consumo no retrocede al mismo tiempo que la oferta.
El impacto en las tiendas podría aparecer en otoño
Los consumidores españoles notarían primero los cambios en la leche líquida de marca y en productos frescos como el yogur. Las marcas blancas suelen ajustar sus precios con mayor rapidez, por lo que podrían perder parte de su ventaja frente a las marcas de fabricante. Merca2 también prevé que las promociones de verano, como las ofertas de tres por dos y el descuento del 50% en la segunda unidad, sean menos frecuentes a medida que se acerque el otoño.
La situación recuerda al aumento de costes de 2022, cuando un litro de leche entera de algunas marcas de fabricante superó los 1,20 € en los supermercados españoles. Ese nivel histórico no constituye una previsión para la sequía actual, pero muestra la rapidez con la que los precios minoristas pueden reaccionar cuando suben simultáneamente el pienso y otros costes de producción.
Harvey ha pedido a las industrias lácteas que apoyen a los productores después de anteriores periodos de excedente que hundieron los precios en origen. Sin una compensación suficiente, las explotaciones más pequeñas podrían verse obligadas a vender o sacrificar ganado, limitando aún más la oferta futura. El efecto final en las tiendas también dependerá de las cosechas, las importaciones y las políticas de compra de las cadenas, por lo que los cambios pueden variar según el producto y tardar varias semanas en aparecer.