La pasta rusa del grupo A fuera de norma podría alcanzar 121.700 toneladas
Rusia podría producir este año 121.700 toneladas de pasta del grupo A que incumpla la norma GOST, según la asociación sectorial NAPMI. La industria reclama más controles sobre el uso no declarado de harina de trigo blando y espera que las nuevas estadísticas mejoren la supervisión.
El producto fuera de norma podría ocupar el 18 % del segmento
La producción rusa de pasta del grupo A que incumpla la norma estatal GOST podría alcanzar este año 121.700 toneladas, equivalentes al 18 % del volumen total del segmento. Así lo indicó a Agroinvestor la Asociación Nacional de Fabricantes de Pasta, NAPMI. La organización considera que la incorporación no declarada de harina de trigo blando constituye tanto un incumplimiento del producto como una posible infracción de la legislación de competencia.
El año pasado, la producción no conforme sumó 116.700 toneladas, cerca del 17 % de las 679.300 toneladas producidas en el segmento, según NAPMI. Los fabricantes independientes con marcas propias colocaron 71.700 toneladas. Otras 45.000 toneladas correspondieron a marcas blancas, casi el 41 % de toda la pasta del grupo A fabricada para las cadenas minoristas. NAPMI prevé que el volumen no conforme de los productores independientes alcance este año 74.700 toneladas.
El trigo blando más barato altera los costes
La norma rusa vigente desde agosto de 2024 limita la harina de trigo blando al 5 % de la pasta del grupo A; el resto debe proceder de trigo duro. La regla anterior permitía hasta un 15 %. NAPMI explica que el umbral actual solo cubre mezclas accidentales cuando los cereales comparten rutas logísticas, elevadores y molinos. La Unión Europea y Estados Unidos aplican un límite aún más estricto, del 3 %.
El incentivo económico para superar el máximo es considerable. El director ejecutivo de NAPMI, Sergei Nemirovsky, declaró a Agroinvestor que la harina de trigo blando de primera calidad cuesta entre 1,5 y 2 veces menos que la de trigo duro. Una mezcla con un 30 % de harina blanda reduce entre un 12 % y un 15 % el coste de producir un kilogramo de pasta, aunque el producto puede seguir etiquetado como pasta del grupo A elaborada con trigo duro y conforme a GOST. Los fabricantes que cumplen las reglas compiten así con artículos aparentemente equivalentes, pero con una factura de materias primas menor.
La industria reclama controles y datos sobre las materias primas
NAPMI sostiene que ocultar la mezcla vulnera la ley rusa de competencia y pide al Servicio Federal Antimonopolio que exija una declaración fiel de los ingredientes. También reclama una actuación más estricta de Rospotrebnadzor. Nemirovsky afirmó que las reiteradas solicitudes formales no han recibido una respuesta adecuada, aunque las autoridades informaron de inspecciones puntuales y emitieron advertencias a ocho fabricantes de pasta en agosto.
Un nuevo sistema estadístico podría ofrecer una medición más precisa desde enero del próximo año. Rosstat empezará a registrar por separado la harina de trigo duro para pasta y la harina panificable obtenida de trigo blando. NAPMI espera que la comparación entre el suministro de harina y la producción final del grupo A revele discrepancias. El sector también desarrolla controles internos: cuatro empresas fundadoras firmaron a finales de agosto una Carta del Fabricante Responsable de Pasta y prevén verificar la composición con un método certificado. Barilla Rus, Makfa, SI Group y Mareven Food Central fundaron NAPMI en 2021. La asociación estima que sus miembros representan cerca del 70 % del mercado ruso de pasta del grupo A por valor.
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