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Los ganaderos de montaña rumanos encuentran nuevos compradores de leche tras la salida de Lactalis, y a mejor precio

Lactalis cerró desde agosto todos sus centros de recogida de leche en las zonas de montaña de Vatra Dornei y Câmpulung Moldovenesc, en el distrito rumano de Suceava. Según Monitorul de Suceava, el colapso que temían los ganaderos no se produjo: encontraron otros compradores y cobran más que antes.

Los ganaderos de montaña rumanos encuentran nuevos compradores de leche tras la salida de Lactalis, y a mejor precio

Los ganaderos de las zonas de montaña de Vatra Dornei y Câmpulung Moldovenesc, en el distrito rumano de Suceava, han encontrado compradores para su leche cruda después de que el grupo francés Lactalis se retirara de la recogida de leche en la región, según informa el diario Monitorul de Suceava. De acuerdo con el periódico, la leche se compra ahora a un precio mejor que el que recibían los productores antes de esa retirada.

Lactalis, uno de los mayores procesadores lácteos del mundo, cerró desde agosto todos sus centros de recogida en las zonas de Vatra Dornei y Câmpulung Moldovenesc. Para muchas explotaciones pequeñas de estas comunidades de montaña de Bucovina, esos centros eran la única vía organizada de salida para la producción diaria, y su cierre eliminó esa vía de golpe.

El colapso temido no llegó

Según Monitorul de Suceava, el cierre no provocó el desastre para el que se habían preparado los productores locales. Los ganaderos de ambas zonas siguen vendiendo su leche y, según la publicación, el precio que reciben supera al que cobraban mientras Lactalis mantenía la recogida.

El temor tenía fundamento. La leche cruda no se puede almacenar en una explotación pequeña: hay que enfriarla y sacarla en uno o dos días, y una granja con unas pocas vacas no tiene alternativa realista a un punto de recogida situado a poca distancia. Cuando el operador de esa red se marcha, la leche pierde el camino hacia la industria y el rebaño pasa de ser un activo a ser un coste. En zonas de montaña, las decisiones de sacrificio llegan rápido en cuanto se detiene la recogida, y recuperar la cabaña ganadera es mucho más difícil que recuperar un contrato.

El precio más alto indica competencia por la leche

El dato comercialmente relevante del informe de Monitorul de Suceava no es que la recogida se haya reanudado, sino que se haya reanudado a mejor precio. En un mercado donde un comprador que se va deja producto sin salida, lo normal es que el precio caiga: quien tiene un producto perecedero y ninguna alternativa apenas conserva capacidad de negociación. En estas dos zonas de Suceava ocurrió lo contrario.

Eso apunta a una competencia real por los volúmenes de leche cruda en el norte de Rumanía y no a una operación de rescate. Los compradores que entraron estaban dispuestos a pagar más que el operador saliente, lo que sugiere que sus plantas trabajaban por debajo de la recepción que necesitaban. Para las explotaciones afectadas, el cambio de comprador mejoró su posición en lugar de debilitarla, al menos con los precios actuales.

Por qué la recogida en montaña sigue siendo frágil

El episodio no elimina el problema estructural que dejó a la vista. La ganadería de leche de montaña en Rumanía se apoya en una base de costes difícil de justificar para los grandes grupos industriales:

  • rebaños pequeños repartidos entre aldeas dispersas, lo que encarece el coste de recogida por litro;
  • rutas largas por carreteras de montaña difíciles, con el combustible y las horas de conductor pesando en cada parada;
  • fuertes oscilaciones estacionales entre el pastoreo de verano y la alimentación de invierno;
  • dependencia de todo un valle respecto de un único recolector.

La leche de montaña sí tiene una ventaja comercial. Según los términos de calidad facultativos de la Unión Europea, la producción de zonas de montaña puede comercializarse como producto de montaña, una mención que sostiene precios de estantería más altos para quesos y otros lácteos elaborados. Ese sobreprecio se queda sobre todo en la transformación y sólo llega a la granja cuando los compradores compiten por la materia prima, que es exactamente lo que muestra el caso de Suceava tras la salida de un recolector dominante.

La información no detalla la identidad de los nuevos compradores, los volúmenes que cambiaron de manos ni la magnitud de la mejora de precio, y tampoco recoge una explicación pública de Lactalis sobre los cierres. Lo que sí queda establecido es otra cosa: la recogida en las dos zonas de montaña continuó sin el grupo y en condiciones que los propios ganaderos describen como mejores que antes.

Análisis completo del mercado

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