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La producción de leche en Rio Grande do Sul sube 2,38 % y las importaciones mantienen el 8 % del mercado

La producción de leche en el estado brasileño de Rio Grande do Sul creció alrededor de 2,38 % en 2025 frente a 2024, pero los lácteos importados todavía representan cerca del 8 % del mercado estatal, según la asociación de pequeñas y medianas industrias lácteas Apil. La capacidad instalada de 19 a 20 millones de litros diarios supera con holgura la producción actual, de unos 10,5 millones de litros, y Apil reclama una sobretasa a la leche en polvo y la muzarela de Argentina y Uruguay.

La producción de leche en Rio Grande do Sul sube 2,38 % y las importaciones mantienen el 8 % del mercado

La producción de leche en Rio Grande do Sul creció alrededor de 2,38 % en 2025 frente a 2024, pero los lácteos importados todavía representan cerca del 8 % del mercado estatal. Los datos corresponden a la Asociación de Pequeñas y Medianas Industrias Lácteas de Rio Grande do Sul (Apil) y fueron publicados por expansao.co. Para la entidad, la entrada de productos de Argentina y Uruguay con costos inferiores a los de la producción local mantiene la presión sobre los precios y afecta sobre todo a las empresas pequeñas y medianas.

El producto importado compite en el punto de venta

Apil sostiene que la competencia se resuelve en la góndola, donde el queso y la leche en polvo importados están junto a las marcas regionales. Las industrias más pequeñas enfrentan esos productos de forma directa, sin la escala de una distribución nacional ni acceso a insumos importados más baratos.

El canal de importación también se amplió más allá del propio sector. El presidente de Apil, Fernando Zimmermann, señaló que cadenas de pizzerías y supermercados ya importan por cuenta propia o mediante traders. «Estos productos terminan entrando con un costo mucho menor, lo que afecta bastante a nuestro mercado», afirmó.

El traslado de costos llega al tambo

Las empresas más grandes pueden importar ingredientes e insumos como leche en polvo y la masa de queso utilizada para fabricar requeijão, mientras las industrias pequeñas dependen de la leche producida en el estado y compiten con el producto importado terminado. Según Zimmermann, esa asimetría obliga a los pequeños a absorber parte del aumento de costos para mantenerse competitivos: «Terminamos trasladando solo una parte de ese costo y eso impacta directamente también en el precio al productor».

La presión sobre los precios pagados al productor agudiza el conflicto entre tamberos e industrias, que Apil atribuye al mercado y no a una decisión empresarial. «Terminamos entrando en una pelea, con el productor creyendo que el industrial lácteo es el culpable de la baja de precios que sufre. Simplemente estamos reaccionando a una cuestión de mercado», explicó Zimmermann.

Capacidad instalada casi el doble de la recepción actual

Apil estima la capacidad instalada de procesamiento en Rio Grande do Sul entre 19 millones y 20 millones de litros por día, frente a una producción actual de unos 10,5 millones de litros. El estado procesa así apenas algo más de la mitad del volumen que podrían recibir sus plantas, una brecha que abre espacio para ampliar la oferta dentro de las bases de productores que las empresas ya operan, en lugar de nuevas unidades.

Las industrias trabajan para elevar la productividad de los tamberos con los que ya operan, incluidas medidas para reducir los costos de producción en el campo. Concentrar la captación en regiones ya atendidas también permite recortar gastos de logística y asistencia técnica, según la entidad.

La agenda de Apil: sobretasa, crédito y consumo

La asociación busca medidas que limiten el impacto de las importaciones y equilibren las condiciones de competencia para la industria nacional. Entre sus propuestas figuran:

  • una sobretasa a los productos importados, en especial leche en polvo y queso muzarela de Argentina y Uruguay;
  • mecanismos tributarios que reduzcan la diferencia de precios entre los lácteos importados y los fabricados en Brasil, tema que Apil trata con el grupo G100 y la Asociación Brasileña de las Industrias de Queso (ABIQ);
  • mayor acceso al crédito y acciones conjuntas del sector para estimular el consumo de leche y derivados.

Zimmermann planteó además los estándares sanitarios como factor competitivo: la leche y los productos del estado se elaboran con especial cuidado en sanidad animal y bajo reglas brasileñas muy exigentes, mientras no hay información sobre si los productos importados cumplen los mismos requisitos en sus países de origen.

Análisis completo del mercado

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