El precio mayorista del azúcar rubia en Perú sube 45% en un mes y el clima añade presión sobre la caña
El precio mayorista del azúcar rubia en Perú subió 45% entre el 5 de agosto y el 4 de septiembre, de S/2,10 a S/3,05 por kilo, según datos del MIDAGRI difundidos por Caretas. Especialistas de la UNALM advierten que el calor, la sequía y las lluvias intensas durante la maduración reducen la acumulación de sacarosa y el rendimiento industrial. La Libertad concentra alrededor del 45% de la superficie cosechada de caña.
El precio mayorista del azúcar rubia en Perú subió 45% en apenas un mes y los agrónomos advierten que el impacto del clima sobre los cultivos de caña podría añadir más presión. Entre el 5 de agosto y el 4 de septiembre el kilo mayorista pasó de S/2,10 a S/3,05, según cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) difundidas por Caretas.
El alza es, por ahora, el único dato firme. Lo que venga después depende de cómo resista la caña las altas temperaturas, las sequías y las lluvias intensas, variables que, según especialistas de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), golpean tanto la productividad en campo como el azúcar que se recupera en la planta.
Un salto de 45% en cuatro semanas
Los datos del MIDAGRI citados por Caretas ubican el precio mayorista en S/2,10 por kilo el 5 de agosto y en S/3,05 el 4 de septiembre: 95 céntimos más en menos de un mes. La cifra corresponde al mercado mayorista.
Jorge Luis Tejada Soraluz, profesor de la UNALM, dijo a Caretas que un evento climático severo no implica automáticamente un aumento del precio, pero que una reducción importante de la oferta sí podría generar nuevas presiones sobre el mercado.
La maduración y el umbral de los 18 °C
Tejada identifica la maduración de la caña como la etapa más sensible del ciclo. Cuando las temperaturas nocturnas alcanzan o superan los 18 °C, la planta incrementa su actividad respiratoria y pierde parte de su capacidad para acumular sacarosa. “Cuando llegamos o superamos los 18 grados, la planta trabaja más durante la noche y ya no acumula adecuadamente la sacarosa”, explicó. Una menor acumulación en campo se traduce en menos azúcar recuperada durante el proceso industrial.
El mecanismo fue analizado en una investigación de Manuel Pollack Velásquez, Salomón Helfgott Lerner y Jorge Tejada Soraluz, que estudió los efectos de los eventos El Niño de 1982-1983 y 1997-1998 a partir de información de las empresas Paramonga y Casa Grande. El trabajo identificó varias vías de daño:
- Exceso de agua durante la maduración, que interfiere en la concentración de sacarosa y en el rendimiento industrial.
- Sequías prolongadas y déficit hídrico, que comprometen el desarrollo de la caña donde el cultivo depende de una adecuada disponibilidad de agua.
- Mayor presión de plagas durante episodios de El Niño, entre ellas el barrenador.
- Daños provocados por otros insectos y por roedores.
La Libertad sostiene el grueso de la oferta
La exposición se concentra en la costa norte. La Libertad reúne alrededor del 45% de la superficie cosechada de caña del país, según información del sector citada por Caretas, de modo que una sola campaña mala en esa región mueve el balance nacional.
La Memoria Anual 2025 de Perucaña registra 77.866 hectáreas de caña cosechadas por las empresas asociadas durante ese año. De ese total, 67.777 hectáreas se destinaron a la producción de azúcar y generaron aproximadamente 8,68 millones de toneladas de caña.
Variedades: un problema compartido con Brasil e India
Para Tejada, el reto central del sector es desarrollar variedades capaces de soportar temperaturas elevadas, periodos de sequía y lluvias intensas, además de cultivos que alcancen su producción en periodos más cortos. “El desarrollo de variedades adaptadas al cambio climático será fundamental para proteger la productividad del sector”, señaló.
El problema no es exclusivo del Perú. Grandes productores como Brasil e India también han afrontado alteraciones en sus cultivos asociadas a sequías y otras anomalías climáticas, apuntó Caretas. En el mercado peruano, una menor disponibilidad se trasladaría a los precios si afecta de manera significativa la oferta nacional, y alcanzaría no solo a los hogares sino también a la industria alimentaria, que usa el azúcar como uno de sus principales insumos.
Análisis completo del mercado