El Tribunal de Cuentas Europeo advierte: las OP de frutas y hortalizas pierden terreno pese a 1.060 millones de euros al año
Un nuevo informe especial del Tribunal de Cuentas Europeo concluye que las organizaciones de productores de frutas y hortalizas siguen siendo débiles al negociar con las grandes cadenas de distribución pese a recibir unos 1.000 millones de euros anuales de la UE. El número de agricultores miembros cayó un 39% entre 2012 y 2023 y la producción comercializada a través de estas estructuras va del 0,8% en Eslovenia al 86% en Dinamarca.
Las organizaciones de productores del sector de frutas y hortalizas de la Unión Europea mantienen una posición débil en las negociaciones con las grandes cadenas de distribución, pese a recibir cada año en torno a 1.000 millones de euros de fondos europeos, según un nuevo informe especial del Tribunal de Cuentas Europeo recogido por el diario Evenimentul Zilei. Los auditores constatan que estas estructuras pierden atractivo y que el número de agricultores que forman parte de ellas disminuye.
La ayuda europea a las organizaciones de productores de frutas y hortalizas alcanzó los 1.060 millones de euros en 2023. Los datos de la Comisión Europea muestran que en 2024 había en la UE 1.488 organizaciones de productores reconocidas en el sector, con 187.372 miembros en conjunto, además de 69 asociaciones reconocidas que agrupan a esas organizaciones.
Más fondos, menos socios
Entre 2012 y 2023, el número de agricultores miembros de organizaciones de productores de frutas y hortalizas cayó un 39%, y las organizaciones perdieron cuota de mercado en ese mismo periodo. La financiación se calcula en función del valor de la producción comercializada, lo que incentiva a las organizaciones a aumentar su facturación y a adaptar la producción a la demanda del mercado.
Los fondos de 2023 se destinaron a:
- modernizar equipos y automatizar la producción;
- reducir el consumo de energía y de agua;
- obtener certificaciones de calidad;
- desarrollar el envasado y la logística;
- crear etiquetas de calidad reconocidas por los consumidores.
El Tribunal de Cuentas Europeo reconoce que la financiación de la UE mejora la competitividad de las organizaciones de productores, pero señala que sus efectos están limitados por las diferencias entre las formas de apoyo concedidas a escala nacional, por la complejidad de las normas europeas y por una respuesta insuficiente de la Comisión Europea a los problemas del sector.
Del 0,8% en Eslovenia al 86% en Dinamarca
Las estructuras de mayor tamaño pueden suministrar volúmenes importantes y ofrecer una gama más diversificada, lo que les da ventaja en la negociación. En la mayoría de los Estados miembros, las organizaciones de productores no tienen ni la dimensión ni la influencia necesarias para negociar desde una posición de fuerza. Bélgica y los Países Bajos son los únicos países donde estas organizaciones han alcanzado un peso económico significativo.
Las diferencias entre países son amplias. En algunos Estados miembros no existe ninguna organización de productores de frutas u hortalizas reconocida. Donde operan, la proporción de producción vendida a través de ellas va del 0,8% en Eslovenia al 86% en Dinamarca. Los auditores atribuyen parte de la diferencia a factores históricos y culturales, pero también a las políticas adoptadas a escala nacional: algunas administraciones ofrecen asesoramiento y permiten financiar un abanico más amplio de medidas e inversiones, mientras que otras aplican criterios de admisibilidad más estrictos o conceden menos apoyo.
Condiciones desiguales dentro del mercado único
Según el Tribunal, esas diferencias nacionales generan condiciones de competencia desiguales dentro del mercado único y pueden disuadir a los agricultores de integrarse en una organización de productores o de presentar los programas operativos con los que se obtiene financiación europea. Los auditores señalan que la Comisión Europea ha identificado parte de estas dificultades, pero no ha adoptado medidas suficientes para resolverlas ni para ayudar a los Estados miembros a comparar y armonizar su forma de aplicar las normas.
El sector se inscribe en una economía agraria que alimenta a unos 450 millones de europeos y da empleo a cerca de 30 millones de personas. En 2024 la agricultura generó 532.000 millones de euros, el equivalente al 1,2% del producto interior bruto de la UE, y las frutas y hortalizas frescas, producidas en unas 2 millones de explotaciones, representaron alrededor de 80.000 millones de euros de la producción agrícola total.
«Para que las organizaciones de productores ayuden a los agricultores a plantar cara a los grandes compradores y ofrezcan a los consumidores una gama variada de frutas y hortalizas europeas, hay que simplificar las normas, hacer más coherente el apoyo nacional y volver más atractiva la adhesión a estas organizaciones», declaró Keit Pentus-Rosimannus, la miembro del Tribunal responsable de la auditoría. La fiscalización analizó los programas operativos de 57 organizaciones de productores y cinco asociaciones, con visitas a 19 organizaciones en España, Francia, Italia y Polonia, además del examen del marco europeo, de los sistemas nacionales de esos cuatro países y de informes de evaluación de Bélgica, Chequia, Alemania y los Países Bajos. Las conclusiones figuran en el Informe Especial n.º 22/2026, «Las organizaciones de productores del sector de las frutas y hortalizas: un terreno fértil para la competitividad, si se cultiva con cuidado».