Las normas genómicas de la UE despejan el camino al trigo bajo en gluten de España, apto para celíacos
Una variedad de trigo con un 85% menos de gluten, desarrollada por el CSIC en Córdoba, se acerca al mercado tras aprobar la UE su reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas. Los investigadores esperan encuadrarla en la categoría NGT-1, exenta de evaluaciones de riesgo estrictas. Los celíacos en España asumen hoy un sobrecoste de 996,37 euros anuales por los productos sin gluten.
Cae la barrera regulatoria para el trigo apto para celíacos
Una variedad de trigo apta para personas con enfermedad celíaca e intolerancia al gluten avanza hacia el mercado tras aprobar la Unión Europea su reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas (NGT). Según sevilla.abc.es, el desarrollo se describe como uno de los mayores hitos científicos de la última década en España, aunque las barreras legislativas habían frenado hasta ahora su salida al mercado.
La variedad fue desarrollada por un equipo del Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trigo contiene alrededor de un 85% menos de gluten que las variedades convencionales. «Estamos en las últimas fases de desarrollo de la versión definitiva del trigo casi gluten», afirmó Francisco Barro, el investigador que dirige el estudio, citado por sevilla.abc.es.
Cómo determinan el resultado las categorías NGT
El nuevo marco de la UE es clave para que el trigo llegue libremente a las estanterías. Los investigadores esperan que la variedad encaje en la categoría NGT-1, que abarca plantas que la UE asimila a las obtenidas mediante mejora convencional. Estas plantas quedarían exentas de las estrictas evaluaciones de riesgo que hoy se aplican a los organismos modificados genéticamente, permitiendo su libre comercialización.
Si el trigo no cumple los requisitos, quedaría dentro de las NGT-2, la categoría para variedades que superan el número de ediciones genéticas permitido para NGT-1 y que, por tanto, requieren un proceso formal de evaluación de riesgos. El equipo de Córdoba sostiene que su trigo no es una planta transgénica como las de antes, sino que se obtuvo mediante edición Crispr.
- NGT-1: asimilada a la mejora convencional, exenta de las estrictas evaluaciones de riesgo de los OMG, de libre comercialización.
- NGT-2: requiere un proceso formal de evaluación de riesgos antes de su comercialización.
Barro explicó que el método no requiere introducir un transgén en la cadena de ADN. En su lugar, el equipo marca los fragmentos de material genético que quiere eliminar y la proteína Crispr introduce mutaciones en los genes marcados, de modo que en la siguiente generación de la planta ya no están presentes.
La ciencia detrás de la reducción de gluten
Los investigadores llevan años analizando cereales con bajo contenido en las proteínas inmunogénicas responsables de la enfermedad celíaca. Concluyeron que las gliadinas, responsables de la fermentación del pan, eran la clave. Estas proteínas tienen hasta 120 genes diferentes, por lo que localizarlas ha sido un trabajo técnicamente muy complejo, según Barro. Al eliminar las gliadinas, el trigo se vuelve apto para los celíacos y para los afectados por los distintos grados de intolerancia al gluten.
A nivel agronómico, las pruebas de campo demostraron además que estas variedades de cereal con bajo contenido en gluten se comportan bien frente a la sequía, prácticamente igual que otras variedades consideradas especialmente resistentes.
Implicaciones de mercado
El caso comercial se apoya en el sobrecoste que asumen hoy los consumidores celíacos. Según datos de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España citados por sevilla.abc.es, los celíacos asumen un sobrecoste medio de 996,37 euros anuales en su cesta de la compra frente a quienes consumen productos con gluten. Con una población celíaca que ya supera el 1% en España, un trigo bajo en gluten listo para el mercado podría transformar un segmento creciente del suministro de alimentos sin gluten.
El equipo aún ultima la línea definitiva de la planta, tras lo cual evaluará su encaje normativo bajo las nuevas reglas de la UE. El resultado de esa clasificación determinará la rapidez con la que el grano pase del laboratorio al comercio.