La lluvia deja fuera de estándar al 40 % del ajo chino y eleva los precios
Las lluvias durante la recolección dejaron fuera de los estándares de calidad a cerca del 40 % del ajo chino de la campaña actual. La reducción del cultivo en Brasil y Argentina añade presión, aunque una buena cosecha española podría aliviar parte del déficit.
La lluvia daña el ajo chino durante la recolección
Las lluvias durante la cosecha han provocado graves problemas de calidad en el ajo de China, reduciendo la oferta disponible de uno de los principales países productores y elevando los precios internacionales. Según Soha, Luís Carlos de Souza, importador y productor del grupo brasileño Fortaleza y Realeza, estima que alrededor del 40 % de la producción china de la campaña actual no cumple los estándares exigidos.
El daño afecta a la calidad y no representa una caída confirmada del 40 % en el volumen total recolectado. Aun así, la menor disponibilidad de ajo comercializable ya repercute en las cotizaciones. El ajo de calibre 60–65 cuesta unos 17,5 dólares por kilogramo, mientras el ajo chino de alta calidad exportado a Brasil se negocia en torno a 24 dólares por kilogramo. La prima refleja el mayor valor del producto apto para exportación cuando el clima reduce la proporción destinada a mercados exigentes.
Brasil y Argentina reducen la superficie cultivada
Los problemas de calidad en China coinciden con unas perspectivas de producción más débiles en Sudamérica. Se prevé que la nueva cosecha de ajo de Brasil disminuya entre un 20 % y un 25 %, con bulbos más pequeños que en años anteriores. De Souza atribuyó la contracción a que los precios de venta de las dos últimas campañas no cubrieron los costes de producción, lo que llevó a los agricultores a recortar la superficie.
El área brasileña de ajo ha disminuido alrededor de un 20–25 % esta campaña y podría reducirse otro 25 % en la próxima si el mercado no mejora. Argentina, un exportador regional relevante, también registra una caída del 20–30 % en la superficie sembrada porque los bajos precios de campañas anteriores redujeron el incentivo para producir. Estos recortes limitan la capacidad de Sudamérica para sustituir con rapidez la oferta china de mayor calidad.
Los costes y las reglas comerciales fijan un techo en Brasil
Brasil y China habían acordado anteriormente un precio de unos 16 dólares. Tras añadir costes e impuestos, el precio de venta en el mercado brasileño subió hasta aproximadamente 23 dólares. Sin embargo, los productores brasileños recibieron una media de solo unos 20 dólares en la campaña anterior, con una pérdida cercana a 3 dólares por cada caja de ajo vendida. De Souza pidió revisar los acuerdos de precios y la política de derechos antidumping aplicada a determinados exportadores.
Pese a la presión alcista, De Souza considera difícil que el ajo supere los 24–27 dólares en Brasil debido al mecanismo de precios acordado por los gobiernos brasileño y chino. España prevé una cosecha favorable este año, que podría reponer parcialmente la oferta internacional. También cambian las preferencias dentro de Brasil: el ajo morado gana aceptación en São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais por su piel oscura y su apariencia, mientras el ajo chino mantiene un precio superior en el mercado brasileño.