España reduce un 19,2% el desperdicio desde 2020, pero los hogares concentran el 97,5%
España desperdició 1.129,91 millones de kilos o litros de alimentos en 2025, un 19,2% menos que en 2020, pero un 0,4% más que en 2024. Los hogares generaron el 97,5% del volumen medido, por lo que la planificación de compras, la conservación y la cocina serán decisivas para avanzar.
El avance a largo plazo pierde ritmo
España desperdició 1.129,91 millones de kilos o litros de alimentos en 2025, equivalentes a 24,3 kilos o litros por persona, según EL ESPAÑOL. El volumen quedó un 19,2% por debajo del nivel de 2020, pero la última comparación anual muestra un estancamiento: el desperdicio aumentó un 0,4% frente a 2024, mientras que la cifra por habitante apenas descendió un 0,3%.
El Informe de Desperdicio Alimentario en España 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sitúa a los hogares en el centro del problema. El consumo doméstico generó 1.101,8 millones de kilos o litros, el 97,5% de los residuos incluidos en la medición española. Esa proporción no puede compararse directamente con el 53% atribuido a los hogares en la UE, porque los datos españoles y europeos cubren distintas fases de la cadena alimentaria y utilizan metodologías diferentes.
Los frescos sin utilizar impulsan las pérdidas domésticas
Los productos comprados que nunca llegaron a utilizarse representaron el 77,5% del desperdicio doméstico. Las frutas, verduras y hortalizas frescas concentraron el 46% de esos alimentos, debido a su carácter perecedero, la compra de cantidades superiores a las necesarias y una conservación deficiente. María Cruz Díaz, presidenta del Instituto de la Ingeniería de España y de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos, atribuye el descenso anterior a una mayor concienciación, una mejor planificación de las compras y el aumento de los precios alimentarios.
Too Good To Go detectó carencias persistentes en la compra, la conservación y el cocinado. Un 26% de los consumidores reconoció comprar sin planificación y un 21% adquirir comida adicional «por si acaso». Otro 43% afirmó no dedicar tiempo a organizar correctamente los alimentos y un 50% dijo carecer de información suficiente para conservarlos. Además, un 30% tenía dificultades para calcular las cantidades que debía cocinar y un 29% aseguraba no disponer de tiempo suficiente para hacerlo.
La nueva ley prioriza la prevención
La Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario se aplica plenamente desde abril. La norma coloca la prevención como primera prioridad para los operadores de la cadena alimentaria y exige planes que expliquen cómo evitarán generar excedentes. Cuando no sea posible prevenirlos, la donación y la redistribución para consumo humano figuran entre las opciones prioritarias. Díaz defiende medir los resultados mediante el excedente generado por unidad vendida o producida, antes de asignarle un destino.
Las exigencias llegan antes de unos objetivos europeos más estrictos para 2030. La revisión de la Directiva Marco de Residuos fija una reducción del 10% para los residuos procedentes del procesamiento y la fabricación. También establece un descenso per cápita del 30%, calculado conjuntamente en el comercio minorista, la restauración, los servicios alimentarios y los hogares. Ambos objetivos toman como referencia la media de 2021-2023.
La tecnología se dirige al campo y al comercio
En la producción primaria pueden surgir pérdidas cuando la cosecha deja de ser rentable, se registran picos de producción o los productos no cumplen los estándares de calibre y apariencia. Díaz señala los sensores, la teledetección, la previsión de cosechas, las técnicas de conservación, los calendarios de siembra escalonados y la trazabilidad como vías para ajustar mejor la oferta a la demanda. Los comercios también pueden utilizar previsiones de demanda y reducir precios a medida que se aproxima la fecha de consumo.
Too Good To Go cuenta desde 2024 con una plataforma para el comercio alimentario que controla las fechas de los productos e identifica las existencias próximas a su límite de consumo. La compañía asegura que en España se han aprovechado más de 38 millones de Packs Sorpresa, equivalentes a más de 38.000 toneladas de alimentos, incluidos más de 7,5 millones de packs en 2025. Estima que el volumen descartado equivale a unos 36 kilos de comida y 152 € cada segundo, mientras que cada día se emplean más de 2.500 millones de litros de agua para producir alimentos que finalmente no se consumen.