España eleva un 30% la superficie de girasol como alternativa a los cereales
La superficie española de girasol ha crecido un 30%, hasta 800.000 hectáreas, impulsada por los altos precios del aceite y el menor uso de fertilizantes. La producción nacional sigue por debajo de la demanda industrial, por lo que España mantiene sus importaciones de semilla y aceite procesado.
El girasol gana terreno en las rotaciones españolas
Los agricultores españoles están dedicando más superficie al girasol, que ofrece una alternativa más rentable a los cereales. Según El Español, el área sembrada ha aumentado un 30%, hasta 800.000 hectáreas, mientras retrocede la destinada a cereal. Andalucía sigue siendo la principal región productora, con 240.000 hectáreas, de las cuales 135.000 se encuentran en Sevilla.
El cambio está respaldado por unos precios de los aceites vegetales históricamente altos, el aumento del consumo alimentario y de biodiésel, y la menor necesidad de nitrógeno del girasol frente a los cereales. Pedro Villa, socio de Northstar Brokerage, afirmó en una jornada técnica organizada por Asaja y la Lonja de Cereales de la Cámara de Comercio de Sevilla que el girasol se ha convertido en una de las alternativas más sólidas para los agricultores.
El déficit importador abre espacio a la oferta nacional
España mantiene un déficit estructural de productos de girasol. La producción nacional de semilla rondará este año las 800.000 toneladas, mientras que las importaciones se situarán en unas 350.000 toneladas. La industria española puede procesar hasta 1,5 millones de toneladas, lo que indica que su capacidad de molturación supera ampliamente la cosecha nacional disponible.
España también importa cada año aproximadamente 600.000 toneladas de aceite de girasol procesado, según los datos presentados por Villa. Las compras exteriores de semilla y aceite ofrecen a los productores nacionales la posibilidad de sustituir una parte del suministro extranjero, siempre que la semilla española mantenga precios competitivos. Para los importadores, sin embargo, la brecha productiva implica que las compras internacionales seguirán siendo necesarias incluso después del aumento de la superficie.
El aceite seguirá caro pese a la corrección prevista
El aceite de girasol cotiza en los mercados internacionales en torno a €1.300 por tonelada. Villa prevé que el precio baje hasta aproximadamente €1.200 por tonelada a partir de octubre, cuando Europa y la región del mar Negro recojan una cosecha mayor. La corrección esperada respondería a una mejora de la oferta, no a una caída del consumo, y los precios probablemente seguirán en niveles históricamente elevados.
La demanda se apoya en el consumo alimentario de grandes mercados importadores como India, China y la Unión Europea. El biodiésel aporta otro foco de crecimiento: su producción mundial ha pasado de 53 millones de toneladas en 2022 a cerca de 70 millones de toneladas previstas este año. Indonesia elevó al 50% la proporción obligatoria de aceite de palma en el biodiésel, mientras que las políticas de apoyo también han incrementado la producción en Estados Unidos y la competencia por los aceites vegetales.
Los riesgos del mar Negro siguen condicionando el comercio
Rusia y Ucrania continúan siendo los principales productores y exportadores de aceite de girasol, lo que hace que el mercado sea sensible a la guerra y a las interrupciones en las terminales de exportación ucranianas. El mal tiempo en torno al mar Negro redujo las cosechas de varios productores importantes durante la campaña anterior y llevó a Turquía a realizar compras extraordinariamente elevadas de semilla de girasol.
La oferta podría mejorar este año, ya que Turquía espera recuperar parte de su producción y la mayoría de las zonas europeas anticipan una cosecha más favorable. No obstante, las recientes olas de calor en Francia y Hungría podrían reducir los rendimientos. La disponibilidad de fertilizantes es otro factor: el girasol necesita menos nitrógeno que los cereales, mientras que la incertidumbre en el estrecho de Ormuz afecta a una ruta por la que, según El Español, pasa el 30% del comercio mundial de esta materia prima. Para los agricultores españoles, esta ventaja de costes refuerza el papel del girasol en las rotaciones; para comerciantes y procesadores, el clima y la logística del mar Negro siguen siendo riesgos clave para los precios.