Las carencias de la cadena de frío frenan las hortalizas sirias rumbo a Europa
Los agricultores sirios afrontan bajos precios en origen, mientras la debilidad de la cadena de frío, el transporte caro y las exigencias europeas limitan el acceso a mercados de mayor valor. Las rutas refrigeradas por puertos sirios o Turquía podrían mejorar el acceso, pero requieren certificación, clasificación y logística coordinada.
Los bajos precios dejan cosechas sin salida
Los horticultores sirios tienen dificultades para vender rentablemente su producción estacional pese a los precios minoristas mucho más altos disponibles en Europa. Syria TV informó de que Abu Ahmad, productor de pepinos en Khattab, en la zona rural occidental de Hama, destruyó parte de su cosecha porque transportarla al mercado mayorista costaba más que el ingreso previsto. Su caso refleja una brecha más amplia entre la producción agrícola y el acceso a consumidores nacionales y extranjeros.
Según el medio, los comerciantes del mercado mayorista de Hama pagaban a los agricultores 5.000 libras sirias por pepinos comparables con productos vendidos en tiendas europeas por más de 2 euros. Syria TV describió esa suma como equivalente a unos 5 centavos de dólar. Abu Ahmad señaló que el precio mayorista ni siquiera cubría la recolección, aunque la misma mercancía llegaba al consumidor sirio a varias veces el precio en origen. Esa diferencia no constituye un margen exportador inmediato: entre la finca y un supermercado europeo hay refrigeración, selección, embalaje, certificación, flete y pérdidas.
Falta la conexión entre explotaciones y compradores
Ziad Arbash, profesor de Economía de la Universidad de Damasco, declaró a Syria TV que el problema sirio no era tanto una crisis productiva como una crisis comercial y la ausencia de una cadena de valor. Los agricultores pueden producir hortalizas, pero la recogida fragmentada y la limitada capacidad de clasificación, envasado, preenfriamiento y almacenamiento refrigerado dificultan reunir lotes comerciales homogéneos. Sin esos servicios, la calidad puede deteriorarse antes de alcanzar una frontera o un puerto.
El acceso a Europa también exige cumplir normas sanitarias y fitosanitarias. Los exportadores necesitan trazabilidad, clasificación uniforme, controles de residuos y documentación aceptada por compradores y autoridades. Estos requisitos condicionan decisiones anteriores a la cosecha, como el uso de productos fitosanitarios y el mantenimiento de registros. Los pequeños productores no pueden asumir fácilmente todo el coste, por lo que las centrales de envasado compartidas, los análisis acreditados y los acuerdos entre exportadores y agricultores son requisitos para un comercio regular.
El transporte refrigerado puede abrir una ruta
Bishr Alwani, exportador de hortalizas de Hama, afirmó que reactivar el tráfico de contenedores refrigerados por los puertos de Latakia y Tartus podría facilitar envíos a Hamburgo y Róterdam, dos grandes puertas europeas de entrada de alimentos. También señaló el transporte terrestre por Turquía como una alternativa más rápida. Según Alwani, los camiones frigoríficos podrían llegar a varios mercados europeos en unas 48 horas, un plazo compatible con la conservación de numerosas hortalizas.
La capacidad de transporte por sí sola no garantiza ventas. Los proveedores sirios aún necesitarían pedidos firmes, volúmenes constantes, trámites fronterizos previsibles y sistemas que demuestren el cumplimiento de las especificaciones de cada comprador. Aun así, corredores frigoríficos operativos podrían reducir el deterioro y ampliar el periodo de venta. Para los productores de Hama, Homs y otras zonas agrícolas, acceder a compradores de mayor valor podría sostener los precios en origen y reducir el riesgo de malvender o destruir excedentes estacionales. Para los importadores europeos, Siria sigue siendo un posible proveedor mediterráneo cuya viabilidad depende de la calidad constante, el cumplimiento y la entrega, no solo de precios bajos en el campo.