Brasil eleva la producción y exportación de proteína animal con precios firmes del ganado
Los precios del ganado terminado se fortalecieron en Brasil en 2026 por un mayor equilibrio entre oferta y demanda, mientras el tipo de cambio favorece la competitividad internacional de la carne vacuna. También se prevé un aumento de la producción avícola, porcina y de huevos, aunque el acceso sanitario a los grandes mercados sigue siendo determinante.
El equilibrio ganadero sostiene los precios
La industria brasileña de proteína animal entra en una nueva fase de expansión, apoyada por precios más firmes del ganado, la demanda exterior y una mayor producción de pollo, cerdo y huevos. Globo Rural informó que las cotizaciones del ganado terminado subieron a medida que se equilibraban la disponibilidad de animales y la demanda de los mataderos. El medio añadió que el tipo de cambio vigente en 2026 reforzó la competitividad de la carne vacuna brasileña en el mercado internacional.
La situación favorece a los ganaderos, pero aumenta la presión sobre los procesadores. Cuando escasea el ganado listo para sacrificio, los frigoríficos deben pagar más, acortar sus programas de faena o proteger sus márgenes mediante precios más altos de la carne. Cepea prevé que la demanda interna y externa de carne vacuna brasileña siga firme, aunque la dificultad para conseguir buenos lotes de ganado magro podría limitar el crecimiento de la producción. Los precios de los terneros podrían continuar subiendo hasta finales de 2026 o comienzos de 2027.
Cepea también señaló, a partir de datos del USDA, que Brasil se convirtió en 2025 en el mayor productor mundial de carne vacuna y superó por primera vez a Estados Unidos. China compra casi la mitad del volumen exportado por Brasil, por lo que su demanda influye directamente en los precios del ganado y de la carne al por mayor. La diversificación de destinos ha reducido la dependencia de un solo comprador, y algunos socios comerciales han más que duplicado sus adquisiciones.
El pollo y el cerdo amplían el crecimiento
Las perspectivas positivas van más allá de la carne vacuna. CNN Brasil informó que la Asociación Brasileña de Proteína Animal, ABPA, prevé una producción de pollo de entre 16 millones y 16,15 millones de toneladas en 2026, frente a 15,289 millones en 2025. El extremo superior supondría un aumento del 5,6%. Las exportaciones crecerían un 10,3%, de 5,324 millones a un máximo de 5,875 millones de toneladas.
ABPA espera que la producción porcina aumente un 5%, desde 5,592 millones de toneladas en 2025 hasta 5,870 millones en 2026. Las exportaciones podrían alcanzar 1,6 millones de toneladas, un 5,9% más que los 1,51 millones del año anterior. El reconocimiento de Brasil por China como país libre de fiebre aftosa sin vacunación puede permitir que más estados soliciten autorización para abastecer ese mercado. Filipinas seguirá siendo otro destino importante, mientras México amplía el acceso al cerdo brasileño.
La producción de huevos subiría un 4,1%, de 62.253 millones de unidades en 2025 a 64.800 millones en 2026. Sin embargo, las exportaciones podrían caer hasta un 26,6%, de 40.894 a 30.000 toneladas. Esta divergencia demuestra que una mayor producción no se convertirá de manera uniforme en ventas exteriores y que el consumo interno seguirá siendo esencial para absorber la oferta adicional.
El acceso a mercados limita el potencial
Forbes Brasil situó la siguiente etapa de crecimiento en la apertura de nuevos mercados, no únicamente en la capacidad productiva. El estatus sanitario, las habilitaciones de plantas y las negociaciones comerciales determinan la rapidez con la que los volúmenes adicionales pueden llegar a destinos de mayor valor. Los brotes de influenza aviar en países competidores pueden elevar la demanda de pollo brasileño, pero un caso en una granja comercial de Brasil también podría provocar restricciones inmediatas.
La Unión Europea recibe el 7% de las exportaciones brasileñas de pollo, según declaró el presidente de ABPA, Ricardo Santin, citado por CNN Brasil. Las restricciones vinculadas al uso de antimicrobianos podrían obligar a los procesadores a redirigir parte de ese volumen. Mercosur dispone además de una cuota europea sin aranceles de 180.000 toneladas de pollo, mientras una cuota de 25.000 toneladas de cerdo sigue cerrada a Brasil por falta de un acuerdo sanitario. Los costos y el tipo de cambio sostienen la competitividad, pero el acceso a mercados decidirá cuánto del crecimiento productivo se transforma en ingresos por exportación.
Análisis completo del mercado