La avicultura venezolana prevé superar 1,5 millones de toneladas de pollo en tres años
El presidente de Fenavi, Francisco Tagliapietra, afirmó que el sector avícola venezolano prevé superar 1,5 millones de toneladas de carne de pollo en los próximos tres años y avanzar hacia la exportación. La federación sitúa el empaquetado como la primera adecuación pendiente, ya que en el país aún se emplean sacos y cestas. Tagliapietra descartó la necesidad de importar productos terminados.
El sector avícola venezolano prevé producir más de 1,5 millones de toneladas de carne de pollo en los próximos tres años y avanzar hacia la exportación, según declaró el presidente de la Federación Nacional de Avicultura de Venezuela (Fenavi), Francisco Tagliapietra, en declaraciones recogidas por la publicación sectorial eurocarne.com.
La cifra corresponde a la producción del conjunto del sector y no a un volumen de exportación. La información no incluye desglose por empresas, regiones o líneas de producto, ni una base de producción actual. Tagliapietra vinculó el horizonte de tres años a una serie de adecuaciones comerciales que la industria todavía debe completar antes de vender pollo venezolano en el exterior.
El empaquetado es la primera brecha
Según eurocarne.com, el sector trabaja en adecuaciones exigidas por los estándares internacionales de comercialización, y el empaquetado encabeza esa lista. En otros mercados las cajas se clasifican por peso y número de unidades, mientras que en Venezuela aún se utilizan sacos y cestas. La diferencia no es estética: la caja normalizada con peso y unidades declaradas es lo que permite al comprador poner precio a un lote, a la aduana verificar una declaración y a la cadena de frío cargar según una configuración fija de paletizado.
- Práctica de exportación: cajas clasificadas por peso y número de unidades.
- Práctica actual en el mercado interno: sacos y cestas.
- Adecuación necesaria: alineación con los estándares internacionales de comercialización, señalada por Fenavi como condición previa para exportar.
Comparación con Brasil, Estados Unidos y Europa
Tagliapietra afirmó que las instalaciones venezolanas de producción de pollo cuentan con condiciones de primer nivel, comparables a las de Brasil, Estados Unidos y países europeos. La comparación fija un listón alto: Brasil y Estados Unidos son las referencias mundiales del faenado industrial de pollo, y sus plantas se diseñan en torno al rendimiento por hora, la capacidad de enfriamiento y el control sanitario documentado.
Las declaraciones recogidas no incluyen detalles de certificación, referencias de auditorías ni el número de plantas implicadas. Para los importadores, el estatus de cada establecimiento pesa más que una valoración agregada, porque en el comercio avícola las habilitaciones se otorgan planta por planta y no por país.
Un mercado interno plenamente abastecido
Tagliapietra sostuvo que el mercado nacional se mantiene plenamente abastecido de productos avícolas y descartó la necesidad de importar productos terminados. Para los operadores comerciales es una señal clara: Fenavi no ve un vacío de oferta que deba cubrirse con cortes importados o con pollo procesado, y plantea el crecimiento como una cuestión de abastecimiento interno antes que de exportación.
Este tipo de afirmaciones sobre autoabastecimiento también dice algo sobre la capacidad instalada. Si las plantas ya cubren toda la demanda interna, el volumen adicional que implica la meta de 1,5 millones de toneladas tendrá que salir de más aves, más turnos de faenado o nuevas líneas, y todo ello exige capital y un suministro estable de insumos. El alimento balanceado, la genética y el equipamiento de frío son los cuellos de botella habituales, y ninguno de esos costes aparece en la información publicada por eurocarne.com.
Qué exige el acceso a mercados
Más allá del empaquetado, la exportación de carne de pollo se rige por acuerdos sanitarios bilaterales. Las autoridades importadoras suelen exigir el reconocimiento del estatus zoosanitario del país exportador, la inspección y habilitación de mataderos y salas de despiece concretos, programas de control de residuos y trazabilidad desde la granja hasta la caja. Ninguno de esos pasos fue cuantificado en las declaraciones difundidas, ni se mencionó un calendario de negociaciones de acceso más allá del horizonte productivo de tres años.
La secuencia habitual para un exportador nuevo empieza por compradores de la región, donde la logística es corta y los requisitos sanitarios resultan más fáciles de cumplir, antes de pasar a mercados con auditorías más estrictas. Que la producción venezolana alcance los 1,5 millones de toneladas, y que un eventual excedente encuentre comprador fuera, dependerá de la inversión en líneas de procesamiento y empaque y del ritmo de esas negociaciones.
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