Los procesadores australianos de carne afrontan mayores costes regulatorios que Nueva Zelanda
Un estudio de AMPC detectó una carga regulatoria mucho mayor para los procesadores australianos que para sus pares neozelandeses. El coste total del ganado vacuno es algo menor en Australia y el de ovino ligeramente superior, pero la mano de obra, los servicios y el mantenimiento siguen siendo desventajas clave.
La regulación amplía la brecha
Los procesadores australianos de carne roja siguen soportando costes superiores a los de varios competidores internacionales, con una carga regulatoria especialmente elevada. Sheep Central informó de que un nuevo estudio constató que los costes de transformación continúan aumentando y afectan la competitividad del sector en los mercados de exportación.
El estudio de la Australian Meat Processor Corporation concluyó que los costes regulados para procesar ganado australiano alimentado con pasto son un 46%, o 53 dólares australianos por cabeza, superiores a los de Nueva Zelanda. Representan el 56,7% de los costes australianos, frente al 38,8% neozelandés. Australia soporta una mayor regulación laboral, mientras Nueva Zelanda tiene más costes regulados en servicios y certificación.
El resultado cambia según la especie
Australia no queda por detrás de Nueva Zelanda en todos los indicadores. Su coste total de procesamiento de vacuno es un 2,6%, o 8 dólares australianos por cabeza, inferior. Sin embargo, la mano de obra cuesta un 10% más, los servicios un 20% y las reparaciones y el mantenimiento un 34%. La certificación cuesta un 45% menos, el embalaje un 4%, el transporte un 24% y otros conceptos un 33%.
En ovino y cordero, los costes regulados australianos superan en un 37%, o 6 dólares australianos por cabeza, a los de Nueva Zelanda. Suponen el 50,4% del coste frente al 37,5%. El coste total australiano es un 2,1%, o 0,85 dólares australianos por cabeza, mayor. La mano de obra cuesta un 5% más, los servicios un 10%, el embalaje un 7% y el mantenimiento un 31%. La certificación es un 25% más barata, el transporte menos de un 1% y otros costes un 58%.
La competencia mundial eleva la presión
El análisis de Nueva Zelanda complementa el anterior informe Cost to Operate de AMPC, que comparó Australia con Estados Unidos, Brasil y Argentina. Sin incluir la compra de ganado, los costes operativos australianos de procesar vacuno fueron un 32% superiores a los estadounidenses, un 73% a los brasileños y un 45% a los argentinos. El estudio señaló la regulación pública como una fuente principal de la diferencia.
El informe anterior también calculó que la regulación influía en cerca del 54% de los insumos australianos, excluido el ganado, frente al 33% en Estados Unidos. La inspección y certificación para exportar costaban 14 veces más que en Brasil, 4,9 veces más que en Estados Unidos y 3,2 veces más que en Argentina. En Australia los procesadores cubren íntegramente esas tarifas, mientras en otros países el Estado o la cadena de suministro absorben una parte.
La eficiencia de las plantas marca los márgenes
Los procesadores tienen poca capacidad para fijar precios en los mercados internacionales, por lo que la eficiencia operativa determina la rentabilidad. Los mayores costes laborales, de servicios y mantenimiento pueden reducir las ofertas por el ganado, frenar inversiones en capacidad y debilitar la posición frente a proveedores más baratos. La presión aumenta en mercados sensibles al precio donde la carne australiana compite con varios orígenes.
Los resultados señalan varias prioridades, no un único problema. Australia presenta ventajas frente a Nueva Zelanda en algunos gastos de certificación, transporte y otros conceptos, pero mantiene una mayor carga regulatoria y mayores costes esenciales de planta. La automatización, el ahorro energético y un mantenimiento más barato ofrecen respuestas empresariales; modificar las tarifas regulatorias exige cooperación entre industria y Gobierno.
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