La campaña citrícola de Sudáfrica, calificada como la peor registrada por daños de tormenta y atascos portuarios
Los daños por tormenta, unos grados Brix insuficientes y la congestión portuaria han convertido la campaña citrícola sudafricana en una de las peores registradas, según FreshPlaza. El limón arrancó entre 30 y 35 euros y terminó entre 10 y 15 euros en calidad, mientras el consumo de naranja va un 10-15 % por detrás del año pasado. Las mandarinas tardías son la excepción y el cierre anticipado de Sudáfrica despeja el camino a España.
El sector califica la campaña citrícola de exportación de Sudáfrica como la peor de la que se tiene registro. «Incluso los proveedores más experimentados hablan del peor año jamás registrado», declaró a FreshPlaza Patrick van Schetsen, del importador neerlandés Olympic Fruit. En la campaña coincidieron daños en el campo, una calidad interna irregular, puertos saturados y un mercado europeo que absorbió la fruta con dificultad. La única excepción clara son las mandarinas tardías.
Daños de tormenta, Brix insuficiente y puertos saturados
Según van Schetsen, a unas lluvias abundantes en primavera le siguió un tornado que causó daños importantes en la corteza. Los productores comprobaron después que la fruta tenía dificultades para alcanzar los niveles de Brix deseados y que el sabor variaba mucho entre partidas. Para programas basados en referencias fijas en el lineal, la calidad gustativa irregular es tanto un problema comercial como agronómico: el comprador no puede fijar precios con seguridad cuando el azúcar y el sabor cambian de caja en caja.
La logística agravó el daño. FreshPlaza informa de problemas durante toda la campaña, con los puertos del norte del país llenos hasta el límite. En determinados momentos, varios millones de cajas esperaban para ser embarcadas. «Para un producto cuya calidad ya no es excepcional, un retraso de una a dos semanas evidentemente no es favorable», señaló van Schetsen. Los cuellos de botella siguen abiertos: la semana pasada el mal tiempo volvió a ralentizar las operaciones y generó un nuevo atasco de mercancía.
El perjuicio se acumula a lo largo de la cadena. La fruta con la corteza debilitada tolera peor los días adicionales de tránsito, y el estado a la llegada decide si una partida entra en un programa de supermercado o se liquida con descuento.
El pomelo y la naranja pierden terreno en el lineal
El resultado fue una situación de mercado desfavorable, sobre todo para el pomelo y, en menor medida, para la naranja. Los datos de venta minorista citados por van Schetsen muestran un consumo de naranja un 10-15 % por detrás del año pasado. Parte de ello lo atribuye al calor: con temperaturas altas, el consumidor se pasa con más facilidad a otros productos como el melón. A ello se suma un factor estructural: el pomelo y, en menor grado, la naranja los compran sobre todo consumidores de más edad, una tendencia visible en los datos de venta desde hace varios años.
Limón: producciones récord inundan Europa
El mercado del limón también se desplomó, pero por razones de oferta y no de demanda. Las producciones récord, combinadas con la situación en Oriente Medio y en Rusia, inundaron Europa de limón en julio. La trayectoria de precios fue abrupta:
- Arranque de campaña en 30-35 euros, lo que generó altas expectativas entre los productores.
- Los limones de calidad acabaron vendiéndose entre 10 y 15 euros.
- El destrío de calibre y la categoría II cayeron rápidamente por debajo de 10 euros.
El nivel de partida se reveló insostenible con rapidez, afirmó van Schetsen, después de haber generado grandes esperanzas entre los productores.
Mandarina tardía y el relevo hacia España
La mandarina es la excepción positiva. La campaña de clementina fue correcta, mientras que las variedades tardías Nadorcott, Orri y Tango funcionan realmente bien. Hace dos semanas la demanda flojeó ligeramente, pero desde la semana pasada se ha recuperado con fuerza, aunque van Schetsen esperaba ese repunte algo antes. La competencia estival también se retira: la abundante oferta de fruta de baya y de hueso eclipsa a los cítricos, pero con el final de esas campañas y menos alternativas en el lineal, las ventas de cítricos deberían repuntar.
Sudáfrica cerrará su campaña de mandarina de forma anticipada y las últimas partidas de naranja recogida a mano ya están en camino. Eso importa para España, que espera una cosecha abundante. Como la mandarina española temprana todavía no tiene la conservación necesaria, la distribución prefiere prolongar la campaña con fruta sudafricana, y la salida anticipada de Sudáfrica debería permitir a España arrancar en un mercado bastante favorable. Para el limón y la naranja de zumo el arranque es mucho más incierto, porque la oferta disponible sigue siendo abundante.
Preguntado por las principales tendencias del mercado, van Schetsen cita en primer lugar la consolidación internacional en las compras, impulsada por el alza de costes en todos los niveles, y la cuestión de a qué velocidad puede adaptarse el mercado. Señala El Niño como la prueba inmediata: para el próximo año se prevén precipitaciones importantes en Sudamérica y, a la inversa, sequía en Sudáfrica.