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El olivar español reclama más controles ante el avance del aceite tunecino

Las exportaciones tunecinas de aceite de oliva a España han aumentado un 85% desde 2016, según La Gaceta, elevando la presión sobre el primer productor mundial. Los agricultores españoles piden controles más estrictos y normas equivalentes mientras algunos afrontan costes de 3,80 euros por kilogramo.

El olivar español reclama más controles ante el avance del aceite tunecino

Las importaciones crecen en el primer productor mundial

El aceite de oliva tunecino gana terreno en España y los agricultores nacionales cuestionan si las importaciones de países ajenos a la Unión Europea están sometidas a controles suficientes. La Gaceta informa de que Túnez ha incrementado un 85% sus exportaciones de aceite a España desde 2016, aunque España continúa siendo el mayor productor mundial y cuenta con más de 2,7 millones de hectáreas de olivar.

El crecimiento conecta dos grandes industrias mediterráneas que operan con costes y obligaciones regulatorias diferentes. Túnez cultiva 1,82 millones de hectáreas de olivar, ocupa el cuarto puesto mundial como productor y es el principal exportador de fuera de la UE. Desde 2013, fondos europeos han contribuido a modernizar instalaciones tunecinas, incorporar sistemas digitales y mejorar los procesos productivos.

La organización agraria española COAG sostiene que ese respaldo ha ampliado la capacidad de un competidor sin establecer medidas equivalentes para proteger a los productores comunitarios. Paco Elvira, agricultor de Jaén y responsable del sector olivarero de COAG, señala que las explotaciones españolas deben cumplir amplias exigencias de trazabilidad, controles en las almazaras y restricciones sobre determinados productos fitosanitarios.

El granel abastece a procesadores españoles e italianos

Túnez produjo entre 400.000 y 500.000 toneladas de aceite de oliva durante la campaña 2025-2026, de acuerdo con las cifras citadas por La Gaceta. Sus exportaciones aumentaron un 63,9% y generaron más de 1.100 millones de euros. Cerca del 87,5% del aceite se comercializó a granel, lo que permite a grandes empresas españolas e italianas utilizarlo como materia prima, procesarlo, mezclarlo y venderlo después bajo sus propias marcas.

Este flujo facilita a los procesadores una materia prima de menor coste, pero aumenta la presión competitiva sobre los olivareros españoles. En el caso descrito por la publicación, el coste de producción alcanzó los 3,80 euros por kilogramo de aceite. Los agricultores advierten de que la reducción de los márgenes contribuye al abandono de algunas explotaciones en Andalucía y Extremadura, donde miles de fincas familiares dependen del cultivo.

El aceite tunecino puede entrar en la UE mediante distintos regímenes aduaneros. Existe un contingente anual de 56.700 toneladas sin arancel. Además, el perfeccionamiento activo permite introducir más de 100.000 toneladas anuales sin aranceles ni IVA, siempre que el producto sea procesado dentro de la UE y posteriormente reexportado. Los depósitos aduaneros ofrecen una tercera vía que COAG considera susceptible de abusos por la falta de información sobre el destino final.

COAG denuncia accesos irregulares y escasos análisis

COAG afirma que el 38,1% de las exportaciones tunecinas de aceite habría accedido al mercado europeo de manera irregular o mediante declaraciones falsificadas. Se trata de una acusación de la organización y no de una conclusión verificada de forma independiente en la fuente facilitada. COAG también reprocha al Gobierno español que no haya solicitado medidas de salvaguarda, mientras Elvira califica la situación de fraude consentido.

Los controles sanitarios son otro motivo de disputa. Según Elvira, España tomó solo tres muestras entre 2018 y 2023 para analizar residuos de plaguicidas en aceites importados de otros países. Los olivareros comparan esa cifra con las inspecciones recurrentes de la producción nacional. Reclaman las denominadas cláusulas espejo para que los productos importados cumplan requisitos equivalentes a los exigidos a los productores de la UE.

El conflicto, por tanto, no se limita al volumen disponible. El aceite tunecino a granel es una materia prima relevante para procesadores y marcas de España e Italia, mientras los agricultores españoles soportan los costes de las normas locales y la trazabilidad. Una verificación más estricta reduciría el riesgo de declaraciones incorrectas, pero también afectaría a compradores industriales dependientes del suministro importado. El resultado condicionará los márgenes agrícolas, las estrategias de compra y el futuro de la extensa superficie olivarera española.

Análisis completo del mercado

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