Meshgin Shahr prevé 30.000 toneladas de uva ante el aumento de los costes
Meshgin Shahr prevé cosechar unas 30.000 toneladas de uva gracias a sus condiciones climáticas y a la experiencia de los productores. Los viticultores afrontan mayores costes, precios en origen inciertos y una capacidad insuficiente de almacenamiento frigorífico y transformación.
El distrito espera unas 30.000 toneladas
Meshgin Shahr, un destacado distrito hortícola de Irán, ha iniciado la vendimia con una previsión de alrededor de 30.000 toneladas de uva. Bijan Mahmoudi, responsable del departamento agrícola del distrito, declaró a Mehr News que la superficie de viñedo, las condiciones climáticas favorables y la experiencia de los productores respaldan la capacidad productiva de la zona, así como la calidad y competitividad comercial de sus uvas.
Mahmoudi señaló que una gestión adecuada del viñedo, el cumplimiento de las recomendaciones técnicas y el uso de métodos modernos de cultivo, mantenimiento y recolección pueden elevar el rendimiento y mejorar la calidad. La formación, la transferencia de conocimientos técnicos y una mayor productividad también podrían reforzar la producción y los ingresos. La uva abastece al mercado nacional, mientras que mejores sistemas de envasado, transformación, conservación y transporte facilitarían el acceso a nuevos compradores nacionales y extranjeros.
Los mayores costes chocan con precios inciertos
La previsión de cosecha contrasta con las dudas de los productores sobre la rentabilidad. Los agricultores entrevistados por Mehr News informaron de aumentos significativos en el coste de los fertilizantes, los productos fitosanitarios, la mano de obra y otros insumos. Deben financiar durante meses la producción sin saber qué precio ofrecerán los compradores durante la vendimia, lo que dificulta la planificación de las inversiones y las operaciones de la campaña siguiente.
La disponibilidad de trabajadores preocupa especialmente en el momento álgido de la cosecha, ya que la recolección de la uva requiere mano de obra. Los viticultores afirmaron que la subida de los salarios se suma a los gastos de fertilizantes, plaguicidas, riego y mantenimiento, aunque no pueden reducir la calidad para compensarlos. Algunos también indicaron que los intermediarios controlan buena parte de la compraventa. Los canales de venta directa o los centros de compra organizados podrían ampliar las alternativas comerciales y mejorar la economía en origen.
La escasa transformación reduce el poder negociador
La uva es perecedera y no puede permanecer mucho tiempo en la explotación después de su recolección. Según los productores citados por Mehr News, la insuficiencia de cámaras frigoríficas e instalaciones de transformación suele obligarlos a vender con rapidez, lo que reduce su poder de negociación y contribuye a rebajar los precios en origen. Reclaman más plantas locales de procesado y envasado para convertir parte de la cosecha en pasas, zumo y otros productos, prolongar su vida comercial y retener más valor añadido en el distrito.
Mahmoudi afirmó que el desarrollo de la cadena productiva y de las industrias complementarias podría reducir la venta de uva sin transformar y elevar el valor obtenido por los productores locales. Los expertos económicos mencionados en el reportaje también ven potencial para que Meshgin Shahr se convierta en un centro regional de transformación de uva, gracias a su clima diverso y su tradición hortícola. Para lograrlo harían falta inversiones en cámaras frigoríficas modernas y plantas de procesado, rutas comerciales más fiables y coordinación entre instituciones públicas, inversores privados y productores. El resultado de esta cosecha dependerá tanto del volumen como de la capacidad del mercado para absorberlo a precios que cubran los costes crecientes.