La cadena italiana de la pasta genera 14.300 millones de euros y el 48,3 % del comercio mundial
Un estudio de The European House – Ambrosetti para los pasteros de Unione Italiana Food valora la cadena ampliada de la pasta italiana en 14.300 millones de euros de valor añadido, el 0,6 % del PIB, con 143.000 empresas y 78.000 empleados. Italia concentra el 48,3 % del comercio internacional de pasta con exportaciones de 4.000 millones de euros y una facturación de la cadena directa de 13.500 millones en 2025.
La industria italiana de la pasta genera 14.300 millones de euros de valor añadido si se contabilizan el cultivo de trigo duro, los molinos, el envasado, la logística, la restauración y los proveedores de maquinaria, una cifra equivalente al 0,6 % del PIB nacional, según un estudio presentado en Milán y recogido por Corriere della Sera.
Un ecosistema que vale el 0,6 % del PIB
La investigación, titulada «Valore Pasta», fue elaborada por The European House – Ambrosetti (TEHA Group) para los pasteros de Unione Italiana Food. Según Corriere della Sera, es el primer intento sistemático de medir todo el ecosistema económico ligado a la pasta y no solo la industria transformadora. El perímetro abarca desde los campos de trigo duro hasta los molinos, la producción, el envasado, la distribución, la logística, la restauración y la maquinaria.
Sobre esa base, la cadena ampliada genera de forma directa 5.200 millones de euros de valor añadido. Los efectos indirectos e inducidos sobre la economía italiana elevan el total a 14.300 millones de euros, el 0,6 % del PIB. El sistema implica a 143.000 empresas, sostiene 78.000 empleos y activa 1.600 millones de euros de inversión.
Facturación de 13.500 millones en la cadena directa
Si se restringe la mirada al cultivo de trigo duro, la molienda y la transformación, las cifras siguen siendo relevantes. El estudio detalla así el ejercicio 2025:
- facturación de 13.500 millones de euros;
- valor añadido de 3.000 millones de euros;
- producción de 4,2 millones de toneladas;
- alrededor de 128.000 empresas y 32.000 empleados.
Dentro de ese perímetro, la industria transformadora aporta por sí sola 8.900 millones de euros de facturación y cerca de 2.000 millones de valor añadido. La década ha sido de crecimiento sostenido: entre 2015 y 2025 la facturación de la cadena directa aumentó en 5.700 millones de euros, una media del 5,4 % anual, frente al 3,2 % medio anual del PIB italiano y al 3,9 % de la cadena agroalimentaria ampliada. El valor añadido pasó en ese periodo de 1.700 a 3.000 millones de euros.
Casi la mitad del comercio mundial de pasta
El peso del sector se mide sobre todo fuera de las fronteras italianas. Italia es el primer exportador mundial de pasta y, según el estudio, representa el 48,3 % del comercio internacional del producto. Las exportaciones valen 4.000 millones de euros, el 5,4 % de todo el export agroalimentario italiano, y cerca de seis de cada diez paquetes producidos en el país se venden en el exterior. Esa posición no depende solo de la transformación industrial, sino de la disponibilidad de materia prima, la tecnología y la distribución.
«La pasta representa mucho más que un alimento: es una cadena industrial estratégica que crea valor económico, empleo y competitividad para el país», señaló Margherita Mastromauro, presidenta de los pasteros de Unione Italiana Food. Benedetta Brioschi, socia y responsable de Food & Retail de TEHA Group, explicó que el estudio reconstruye por primera vez de forma sistemática la cadena ampliada de la industria de la pasta y pone de relieve su contribución real al sistema económico italiano.
Demanda interna y presión de costes
El consumo doméstico sigue siendo la base del sector. Según el informe, el 54 % de la población italiana come pasta todos los días e Italia es el primer país del mundo por consumo per cápita, con unos 23 kilos al año. Para el 67,6 % de los italianos, la pasta es el alimento que mejor representa la dieta mediterránea.
La inversión y los costes de los insumos marcan la siguiente fase. Corriere della Sera ha informado por separado de que Barilla destina 100 millones de euros a un nuevo polo integrado de pasta en Foggia y de que los precios del trigo duro y de la energía presionan al sector, con Menna, de Garofalo, hablando de mercados bajo presión. Para una industria que abastece desde un solo país el 48,3 % del comercio mundial, el aprovisionamiento de materia prima y el coste energético se traducen de forma directa en competitividad exportadora.
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