La crisis de Ormuz desvía carga para Irak por el puerto jordano de Aqaba
Los riesgos en el estrecho de Ormuz están desviando parte de la carga destinada a Irak hacia Aqaba y después por carretera. El tránsito en la terminal de contenedores aumentó un 155,1% en el primer semestre de 2026, poniendo a prueba la capacidad logística de Jordania.
Aqaba gana tráfico por los desvíos de Ormuz
Las alteraciones en el estrecho de Ormuz están desviando parte del comercio regional hacia Jordania y ampliando el papel de Aqaba en las cadenas de suministro de Irak. Ante la caída del tráfico marítimo por la guerra y los riesgos de seguridad, proveedores y navieras buscan rutas que no dependan por completo de los puertos del Golfo.
Según Lebanon Economy, el tránsito en la terminal de contenedores de Aqaba aumentó un 155,1% interanual en el primer semestre de 2026. Parte de la mercancía llega por mar y recorre después unos 760 kilómetros en camión hasta territorio iraquí. El incremento demuestra que los operadores aceptan un tramo terrestre adicional cuando empeoran la seguridad y la previsibilidad de la ruta marítima habitual.
La alternativa resulta especialmente relevante para Irak, cuyas importaciones y exportaciones de petróleo están muy expuestas a Ormuz. Bagdad estudia rutas por Turquía, Siria y Jordania, mientras Irán concedió en las últimas semanas permisos especiales a algunos petroleros iraquíes para cruzar el estrecho, de acuerdo con Lebanon Economy.
Los alimentos ponen a prueba el corredor
Para el comercio no petrolero, Aqaba ofrece a Irak una entrada marítima fuera del Golfo seguida de una conexión terrestre relativamente directa. Datos recientes citados por Lebanon Economy indican que parte de los cargamentos de arroz tailandés destinados a Irak se desviaron por tierra a través de Jordania y Turquía.
El cambio amplía la función de Aqaba más allá del mercado jordano y genera actividad para operadores portuarios, transportistas y agentes de aduanas. Los importadores iraquíes reducen su dependencia de un único paso marítimo, mientras los proveedores asiáticos y europeos obtienen otra vía de acceso al mercado.
La ruta no es necesariamente más corta ni más barata. Su valor depende del equilibrio entre flete, seguridad, plazo y previsibilidad. Si el riesgo en Ormuz sigue elevado, el coste adicional del transporte por Jordania puede ser preferible a exponer todo un programa de entregas a retrasos.
Jordania intenta conservar el flujo de emergencia
Las autoridades jordanas consideran el aumento de demanda una prueba para la capacidad logística nacional. En julio, el Ministerio de Transporte y el sector debatieron cómo acelerar el despacho aduanero, reducir las esperas de buques y contenedores y facilitar el movimiento entre Aqaba y el paso de Karameh con Irak. Amán ya había creado en mayo un comité especializado para agilizar el tránsito, especialmente hacia Irak.
La cuestión central es si Aqaba conservará parte del negocio cuando se estabilice Ormuz. Jordania deberá reducir costes, acelerar los trámites fronterizos y mejorar las conexiones entre puerto, carreteras y fronteras. Si persisten las demoras, buena parte de la carga podría volver a sus rutas anteriores.
La crisis también reactivó el debate sobre el oleoducto Basora-Aqaba, que podría ofrecer a Irak una futura salida exportadora fuera de Ormuz. El proyecto lleva años limitado por factores políticos y económicos, y el aumento del tránsito de contenedores no elimina esos obstáculos. Sí demuestra el valor de diversificar rutas. Aunque los volúmenes de emergencia disminuyan, Aqaba ya ha mostrado a compradores iraquíes y proveedores internacionales que existe una alternativa operativa cuando el acceso al Golfo es incierto.