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Los cañeros sudafricanos reclaman protección ante el aumento del azúcar importado

Los productores sudafricanos de caña piden una mayor protección arancelaria después de que las importaciones de azúcar desplazaran ventas nacionales. El sector advierte de riesgos para las explotaciones, los ingenios y el empleo rural en KwaZulu-Natal y Mpumalanga.

Los cañeros sudafricanos reclaman protección ante el aumento del azúcar importado

Los productores llevan la disputa al Gobierno

Los cañeros de KwaZulu-Natal y Mpumalanga, las dos principales provincias azucareras de Sudáfrica, han trasladado sus demandas al Tesoro Nacional en Pretoria. Advierten de que las importaciones baratas amenazan la viabilidad de las explotaciones y los ingenios nacionales. La disputa llega así directamente al Gobierno, mientras los agricultores reclaman una adaptación más rápida del sistema de protección del azúcar.

La presión se ha acumulado durante varias campañas. Farmer’s Weekly informó de que Sudáfrica importó 149.099 toneladas de azúcar entre enero y agosto de 2025, principalmente desde Brasil, frente a 35.730 toneladas en el mismo periodo de 2024. El aumento superior al 400% restó más de 100.000 toneladas a las ventas nacionales y causó unas pérdidas estimadas de 760 millones de rands al sector.

El mecanismo arancelario, bajo revisión

La disputa gira en torno al precio de referencia denominado en dólares que determina el arancel variable sudafricano sobre el azúcar. La South African Sugar Association solicitó elevarlo de 680 a 905 dólares por tonelada. La Beverage Association of South Africa pidió reducirlo a 552-650 dólares, al considerar que el gravamen vigente encarece los costes de fabricantes de bebidas, embotelladores y consumidores.

La International Trade Administration Commission inició una revisión formal tras recibir las solicitudes contrapuestas. Business Day informó de que las importaciones alcanzaron 94.984 toneladas en los primeros cinco meses de 2026, frente a 55.213 toneladas en el mismo periodo de 2025 y apenas 1.491 toneladas en 2022. SA Canegrowers sostiene que cada tonelada importada que sustituye producción nacional reduce el ingreso agrícola y debilita la utilización de los ingenios.

Los datos sectoriales citados por Business Day situaron las ventas locales en 255.015 toneladas entre el 1 de abril y el 30 de junio, más de 45.000 toneladas por debajo del dato comparable de 2025. Anteriormente habían llegado a 428.422 toneladas en ese periodo. Según las reglas sectoriales, el azúcar que no se vende dentro del país debe exportarse, lo que expone a los productores a un mercado mundial que puede ofrecer menos valor que el mercado sudafricano.

Brasil, India y Tailandia lideran el suministro

La industria identifica a Brasil, India y Tailandia como los principales orígenes del azúcar importado. Los representantes agrícolas afirman que las subvenciones y la integración con la producción de etanol permiten colocar excedentes en el mercado mundial a precios difíciles de igualar para las explotaciones sudafricanas. Business Day señaló que en 2025 entraron casi 200.000 toneladas de azúcar refinado y que solo en enero de 2026 las importaciones marítimas sumaron 24.600 toneladas.

La presión importadora coincide con peores condiciones de exportación. Reuters informó de que Estados Unidos impuso un arancel del 30% a los productos sudafricanos. Sudáfrica había exportado 24.000 toneladas de azúcar sin aranceles al mercado estadounidense bajo la African Growth and Opportunity Act. Aunque representaba cerca del 5% de las exportaciones azucareras, la asociación de cañeros lo consideraba un mercado de prima elevada que sostenía empleo nacional.

Explotaciones, ingenios y economías rurales en riesgo

Reuters valoró la industria azucarera sudafricana en unos 25.000 millones de rands y señaló que sostiene más de 300.000 empleos directos e indirectos. La base productiva comprende casi 26.000 pequeños agricultores y 1.100 grandes productores. Sus operaciones se concentran en zonas rurales donde la entrega de caña mantiene a ingenios, contratistas y trabajadores temporales.

La reclamación supera, por tanto, el precio recibido en la explotación. Si el azúcar importado sigue desplazando al nacional, los ingenios obtendrán menos valor de la caña procesada y los productores afrontarán recortes de cultivo, empleo e inversión. Un precio de referencia mayor reforzaría la protección, pero los fabricantes de bebidas advierten de costes más altos. El Gobierno deberá equilibrar ambos intereses y determinar con qué rapidez debe responder el arancel a los precios mundiales y al tipo de cambio.

Análisis completo del mercado

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