MPOC prevé el aceite de palma malasio por encima de RM4.600 en septiembre
El Consejo Malasio del Aceite de Palma prevé que el crudo de palma se mantenga por encima de RM4.600 por tonelada en septiembre. La menor producción estacional, el biodiésel y las disrupciones en los flujos de aceites vegetales sostienen el mercado.
El aumento de existencias no elimina el soporte
El precio del aceite crudo de palma de Malasia se mantendría por encima de RM4.600 por tonelada en septiembre, respaldado por fundamentos de oferta más ajustados y continuas alteraciones del comercio mundial, según el Consejo Malasio del Aceite de Palma. Utusan Malaysia expresó la previsión como RM4.600 por barril, mientras Bernama informó de RM4.600 por tonelada.
Malasia produjo 1,79 millones de toneladas de aceite de palma en julio de 2026, un 9,4 % más que en junio. Sin embargo, MPOC señaló que la producción siguió por debajo del nivel del año anterior. Fue el quinto mes consecutivo de descenso interanual desde marzo de 2026. La recuperación mensual, por tanto, no ha eliminado las dudas sobre la disponibilidad de oferta malasia.
Las exportaciones también se fortalecieron en julio. Los envíos crecieron un 14,5 % mensual, hasta 1,39 millones de toneladas, impulsados principalmente por mayores compras de India antes de Diwali y por la demanda sostenida de África subsahariana. Las exportaciones crecieron más deprisa que la producción, intensificando la competencia por los volúmenes disponibles.
La producción puede caer en el cuarto trimestre
Las existencias malasias subieron a 2,62 millones de toneladas en julio. MPOC considera que esa acumulación no representa una preocupación principal, porque la fuerte demanda de biodiésel y las exportaciones tempranas de Indonesia mantuvieron bajas las reservas del país vecino.
El consejo prevé una reducción de la producción malasia durante el cuarto trimestre de 2026 por la habitual tendencia estacional. La tasa de extracción de aceite también empieza a moderarse desde los elevados niveles de comienzos de año. Ambos factores podrían ajustar la oferta física hacia finales de año pese al aumento de las existencias en julio.
Indonesia constituye otra fuente potencial de demanda. El uso de palma para su mezcla de biodiésel B50 podría fortalecerse cuando termine en septiembre el periodo transitorio de tres meses para consumir las reservas de B40. Si producción y existencias no aumentan lo suficiente, el mayor consumo interno dejará menos aceite indonesio disponible para otros mercados.
La geopolítica altera los flujos de aceites
Los riesgos no se limitan al aceite de palma. MPOC citó las alteraciones en el estrecho de Bab el-Mandeb, el mar Rojo y el estrecho de Ormuz tras finalizar el 17 de agosto el periodo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Estas rutas son relevantes para los movimientos mundiales de aceites refinados. Una disrupción prolongada elevaría el riesgo logístico y desviaría cargamentos.
El conflicto entre Rusia y Ucrania también ha provocado la suspensión de operaciones en varios puertos y plantas de procesamiento importantes de la región del mar Negro. Según MPOC, esto aumenta la incertidumbre sobre la oferta exportable de aceite de girasol durante los próximos uno o dos meses. Una menor disponibilidad, o retrasos, elevaría la demanda de sustitutos como el aceite de palma.
El mercado de futuros ya refleja parte de esos riesgos. Los contratos de aceite crudo de palma para 2027 negociados en Bursa Malaysia Derivatives superaron RM5.000 por tonelada ante la preocupación por el posible impacto de El Niño.
Persisten riesgos bajistas
La perspectiva alcista tiene condiciones. MPOC advirtió de que la recuperación de la logística del mar Negro y la llegada de nueva oferta de girasol podrían presionar los precios. Una caída de la energía tras una distensión geopolítica sería otro riesgo, ya que afecta a la rentabilidad del biodiésel y a la demanda de materias primas vegetales.
Para productores y operadores, el equilibrio dependerá de si las limitaciones estacionales y el consumo indonesio de biodiésel superan el efecto de las mayores existencias malasias. Los importadores de India y África también deben valorar el riesgo de que los problemas marítimos y la menor oferta de girasol mantengan elevados los costes de sustitución durante el cuarto trimestre.
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