Las compras anticipadas de Europa dan ventaja a la harina de soja argentina
Los compradores europeos adelantan pedidos de harina de soja ante las próximas exigencias de la UE sobre deforestación. La demanda sostiene una prima de 6 dólares por tonelada frente al producto brasileño y elevó el uso de la capacidad argentina por encima del 85%.
Europa adelanta sus compras
Los compradores europeos están anticipando adquisiciones de harina de soja argentina, reforzando la demanda del principal producto agroindustrial exportado por el país y ayudando a su industria de molienda a ganar terreno frente a Brasil. El cambio ocurre mientras los importadores se preparan para una norma europea que exigirá demostrar que los productos alimenticios proceden de zonas libres de deforestación.
Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, declaró a NewsDigitales que la harina de soja argentina cotizaba con una prima de 6 dólares por tonelada respecto de la brasileña. Atribuyó la diferencia a los compradores europeos que buscan abastecerse antes de la entrada en vigor del nuevo requisito. La demanda, inusualmente firme, mantiene atractivos los márgenes de molienda argentinos y podría elevar la necesidad de soja de las plantas si continúa fuerte el programa exportador de subproductos.
La prima destaca porque el mercado general de granos atraviesa una presión bajista. El complejo sojero argentino sigue una dinámica diferente, apoyado por la demanda de harina y no por una subida general de los productos agrícolas. Para los compradores europeos de alimento animal, anticipar pedidos reduce el riesgo de interrupciones cuando se endurezca la documentación. Para los exportadores argentinos, abre la posibilidad de defender o ampliar su cuota frente a los proveedores brasileños.
Las plantas elevan su utilización
Argentina procesó 4,25 millones de toneladas de soja en agosto, según el Monitor Agroindustrial elaborado por la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales, CIARA-CEC. El volumen superó en un 1,6% al de julio y en un 8,8% al de un año antes. Entre enero y agosto, las plantas procesaron 28,28 millones de toneladas, un aumento interanual del 1,6%.
La mayor industrialización de oleaginosas llevó el uso de la capacidad instalada por encima del 85%, frente al 74% del año anterior. El incremento de más de 10 puntos porcentuales es especialmente relevante para el gran complejo de procesamiento del Gran Rosario, donde la rentabilidad depende de sostener el volumen y conseguir materia prima suficiente para atender los compromisos de exportación.
La soja importada ayudó a mantener las operaciones. Argentina recibió 644.000 toneladas en agosto, principalmente desde Paraguay, equivalentes al 15% de la molienda mensual. Este flujo complementa la oferta nacional y permite utilizar con mayor intensidad la amplia infraestructura industrial argentina. Si la demanda europea de harina continúa firme, podría aumentar la competencia de las plantas tanto por los granos locales como por los importados.
Las oleaginosas sostienen el ingreso de divisas
El procesamiento de girasol también contribuyó a la mayor utilización. Las plantas industrializaron 506.000 toneladas en agosto, un récord para ese momento del año. Entre enero y agosto se procesaron 3,93 millones de toneladas, un 22,2% más que en el mismo período de 2025.
El sector agroexportador generó liquidaciones de divisas por 3.228 millones de dólares en septiembre, según estimaciones de CIARA-CEC, un 17,3% más que en agosto. El total acumulado durante los primeros meses de 2026 fue de 22.276 millones de dólares. La cifra quedó un 22% por debajo del período correspondiente del año anterior, pero superó en un 14% el promedio histórico de 2008-2025.
La comparación interanual está condicionada por un acontecimiento excepcional de septiembre de 2025, cuando el presidente Javier Milei anunció retenciones cero y las ventas externas alcanzaron 7.102 millones de dólares en tres días. Incluso frente a esa base elevada, la demanda actual de harina de soja ofrece una ventaja comercial a las plantas argentinas. Su continuidad dependerá de las compras europeas, el acceso de la industria a la soja y el mantenimiento de márgenes de molienda competitivos.