La uva de Valencia pierde rentabilidad ante el bloqueo del mercado europeo del vino
Los viticultores valencianos afrontan operaciones paralizadas, existencias de la campaña anterior y menores márgenes en uvas tintas, blancas y para cava. AVA-ASAJA reclama ayudas al arranque, destilación de crisis y más apoyo europeo para reducir el excedente.
El freno comercial prolonga las existencias en bodega
Los viticultores de la Comunidad Valenciana afrontan una parálisis comercial que retrasa las operaciones, prolonga la acumulación de vino de la campaña anterior en las bodegas y reduce la rentabilidad agraria. La Asociación Valenciana de Agricultores, AVA-ASAJA, lanzó la advertencia el 21 de julio y calificó de inéditas para las bodegas de la región las dificultades para vender vino en Europa.
AVA-ASAJA atribuye la presión a las alteraciones de los flujos comerciales por las guerras de Ucrania y Oriente Medio, los aranceles impuestos por Donald Trump y la entrada masiva de importaciones de terceros países. La asociación considera que esos productos compiten de manera desleal porque no están sujetos a los mismos requisitos de seguridad alimentaria y sostenibilidad que el vino europeo. Las bodegas valencianas también deben competir con vino importado más barato y, según la organización, con oferta francesa vendida por debajo de los costes de producción españoles.
Las uvas tintas, blancas y para cava pierden margen
La debilidad de los precios en origen afecta sobre todo a las uvas destinadas a vino tinto. AVA-ASAJA relaciona esta presión con los cambios registrados en las preferencias de consumo durante los últimos años. Sin embargo, el deterioro ya no se limita a los tintos: también baja la rentabilidad de la uva para vino blanco y de la destinada a cava en el municipio de Requena.
AVA-ASAJA afirma que, durante la última campaña, las grandes bodegas ofrecieron a los productores de uva para cava de Requena precios equivalentes a la mitad de los del año anterior. Las bodegas justificaron el recorte por una supuesta recuperación de la cosecha en Cataluña. La asociación rechaza ese argumento y sostiene que la recuperación no llegó a producirse debido a los ataques de enfermedades fúngicas.
El conflicto muestra cómo las existencias acumuladas y las ventas débiles trasladan la presión hacia el inicio de la cadena. Cuando las bodegas conservan vino sin vender de la campaña anterior, disminuyen tanto su demanda de uva nueva como su disposición a pagar al productor. La competencia del vino barato europeo y extracomunitario agrava el problema, mientras la evolución desigual de los segmentos tinto, blanco y espumoso dificulta el ajuste entre producción y consumo.
El sector pide destilación de crisis y ayudas al arranque
AVA-ASAJA reclama a las administraciones medidas para reactivar el consumo, equilibrar la oferta y la demanda y recuperar los márgenes agrarios. Sus propuestas incluyen aplicar el Paquete del Vino aprobado por las autoridades europeas y conceder ayudas públicas para el arranque de viñedos. El arranque reduciría el exceso de producción, aunque la asociación quiere que los agricultores puedan replantar esas superficies después de un periodo determinado si mejora el mercado.
La organización también pide mantener o ampliar el presupuesto del vino dentro de la Política Agraria Común para que los viticultores europeos reciban un apoyo comparable, sin depender únicamente de las decisiones presupuestarias de cada Estado miembro. Reclama además al Gobierno español un esfuerzo financiero equiparable al de Francia. AVA-ASAJA completa sus demandas con una destilación de crisis dotada de financiación pública suficiente para retirar excedentes y reducir existencias, junto con promoción y apoyo al enoturismo para elevar el consumo y abrir mercados al vino español.