La cosecha de aceituna 2026 en Toscana arranca antes de lo previsto con fruta sana, pero el precio del virgen extra apunta al alza
La recolección ya ha empezado en Val di Cornia con aceitunas sanas, muy poca mosca del olivo y una cosecha mayor que la de 2025. Aun así, los productores esperan precios más altos para el virgen extra por el encarecimiento del gasóleo agrícola, la mano de obra y la electricidad. Ismea cotizó a mediados de septiembre 12 euros por kilo en origen en la plaza de Siena.
La cosecha de aceituna en Toscana ha arrancado antes de lo habitual: en Val di Cornia ya se está recolectando y los productores describen una fruta más sana y abundante que en 2025. La Nazione informó el 24 de septiembre desde Florencia de que un verano especialmente caluroso favoreció una maduración regular y adelantó la campaña oleícola de 2026.
El campo apunta a una cosecha mayor
Paolo Di Gaetano, productor de la zona y vicepresidente del consorcio de tutela del aceite toscano IGP, dijo a La Nazione que la campaña se presenta mejor que la anterior. «Será una buena cosecha, mejor que la del año pasado. Buena cantidad, muy poca mosca del olivo, las lluvias recientes han dejado las aceitunas bonitas y sanas, y no solo aquí, donde ya hemos empezado a recolectar, sino más o menos en toda Toscana», afirmó.
Letizia Cesani, presidenta de Coldiretti Toscana, confirmó el mismo diagnóstico en el olivar y señaló la variable que decide la economía de la campaña. «Las aceitunas están, hay muchas, bonitas y sanas; queda, como cada año, la incógnita del rendimiento, que solo descubriremos en el molino», dijo. Las primeras referencias se esperan en una semana, cuando avance la recolección en la costa, un ritmo que Cesani considera indicativo para toda la región. Explotaciones y almazaras afrontan, en sus palabras, un mes y medio intenso.
Los precios los mueven los costes, no los volúmenes
Una cosecha mayor no se traducirá en precios más bajos. Di Gaetano señaló que las cotizaciones subirán porque los costes han aumentado en toda la cadena, y citó el gasóleo agrícola, la mano de obra y la electricidad empleada en el riego y el mantenimiento del olivar. Eso divide en dos la campaña de 2026: Cesani la calificó de muy positiva en el campo y de todo lo contrario en los mercados.
Referencias de precio y valor
Los datos oficiales recientes muestran el tamaño del segmento toscano y su nivel actual de precios:
- El último sondeo de Ismea, de mediados de septiembre, indicaba 12 euros por kilo franco explotación en la plaza de Siena: un precio en origen registrado antes de la nueva campaña, que no equivale al precio de la botella para el consumidor.
- El aceite Toscano IGP alcanzó 32 millones de euros de valor de producción, según el informe Ismea-Qualivita 2025 con datos referidos a 2024.
- Las exportaciones de aceite Toscano IGP sumaron 41 millones de euros en el mismo conjunto de datos.
Existencias, importaciones y etiquetado
Cesani afirmó que Toscana no tiene problema de existencias este año, algo que considera un valor añadido para la región, y situó el problema en el comportamiento del mercado. Atribuyó la formación de precios a quienes llamó traficantes de aceite y sostuvo que las empresas toscanas elaboran el mejor virgen extra del mundo pero producen con pérdidas cuando los costes superan los ingresos. La falta de rentabilidad, dijo, es una de las causas del abandono de miles de olivos en Toscana.
Coldiretti Toscana ha llevado el asunto al plano institucional y a la calle, con una protesta muy dura el 10 de junio en Florencia, contra lo que describe como competencia desleal de operadores que importan aceite y mezclas de Túnez, Marruecos y otros países. Cesani apuntó a la transparencia como herramienta: escribir con claridad qué se está comprando, algo que ya se hace en los mercados campesinos y que, a su juicio, debe aplicarse a gran escala.
Un cambio normativo ya está en vigor. En Italia una mezcla de aceite virgen y virgen extra no puede comercializarse como aceite de oliva virgen extra, lo que Cesani calificó de golpe a los traficantes y de final de un gran engaño al consumidor. No basta por sí solo, añadió, y pidió más controles en los puertos, más tecnología para verificar el origen y una modificación del código aduanero para que solo lo producido con ingredientes italianos pueda llevar el Made in Italy, también en el caso del aceite.
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