Permisos de importación dejan a CSS con 35.000 toneladas de azúcar sin vender
La azucarera senegalesa CSS mantiene 35.000 toneladas sin vender mientras las importaciones autorizadas presionan el mercado interno. La falta de liquidez amenaza su plan para elevar la capacidad a 220.000 toneladas en 2030.
El azúcar importado coincide con existencias locales
La política azucarera de Senegal vuelve a estar bajo escrutinio después de que suministros extranjeros autorizados entraran al mercado cuando la Compagnie sucrière sénégalaise (CSS) aún almacenaba 35.000 toneladas de producción propia. Seneweb, que cita al diario Dakar Times, informó que esas existencias representan casi 20.000 millones de francos CFA de liquidez inmovilizada. En condiciones normales, el azúcar se vendería en el mercado senegalés y generaría ingresos para las operaciones y la inversión.
Las importaciones se permiten mediante las declaraciones DIPA, que autorizan el ingreso de alimentos en Senegal. En principio, el mecanismo debe ayudar a proteger la producción local mediante el control del momento y el volumen de las compras externas. Sin embargo, Dakar Times sostiene que, en el mercado azucarero, conceder permisos antes de que CSS vaciara sus almacenes produjo el efecto contrario. Desde finales de julio, el azúcar importado sería abundante en el mercado local pese a que la producción de CSS todavía no se había agotado.
La disputa actual reproduce una alteración del ciclo comercial anterior. Según Dakar Times, las cantidades autorizadas en 2025 habrían bloqueado las ventas de CSS desde mediados de julio de 2025 hasta febrero de 2026. La empresa aún disponía de azúcar de la campaña 2024-2025 y reinició en noviembre de 2025 la producción de la campaña 2025-2026. La coincidencia de inventario antiguo, nueva producción y suministros importados prolongó la presión comercial.
La valoración aduanera amplía la ventaja
CSS no fue invitada a una consulta celebrada a finales de julio entre las autoridades competentes y las principales agrupaciones de importadores de azúcar, según la información publicada. Esa reunión habría fijado un valor de referencia de solo 380 € por tonelada. Dakar Times situó el valor actual de costo, seguro y flete del azúcar importado en unos 450 € por tonelada, equivalentes a aproximadamente 300.000 francos CFA. La diferencia podría dar a los importadores una ventaja considerable al calcular aranceles y otras cargas fronterizas.
El diario también indicó que aplicar el valor histórico de compensación de 399.000 francos CFA y el impuesto coyuntural a la importación todavía dejaría a los importadores un margen comercial estimado de alrededor del 15 %. Ese margen permite reducir los precios mayoristas y hacer que el producto importado compita con mayor facilidad frente al nacional. Para CSS, la consecuencia no es solo el exceso de inventario: los casi 20.000 millones de francos CFA retenidos en almacenes limitan directamente el capital circulante y la capacidad para financiar la producción.
El plan de inversión queda amenazado
Durante conversaciones con las autoridades en 2025, CSS planteó aumentar su capacidad de producción hasta 220.000 toneladas en 2030 mediante la estrategia KT220. La compañía esperaba movilizar más de 100.000 millones de francos CFA para el programa, concebido como continuación del plan KT150. Sus objetivos declarados incluían apoyar la Visión Senegal 2050, reforzar la soberanía alimentaria, desarrollar la industria nacional y crear 1.000 empleos.
Dakar Times informa ahora de que CSS podría tener que suspender todas sus inversiones porque ya no considera que las condiciones del mercado permitan seguir desembolsando capital. La empresa había mantenido KT220 pese al cuestionamiento del acuerdo que concedía apoyo fiscal y aduanero a KT150. La visita del presidente Bassirou Diomaye Faye a Richard-Toll en junio de 2025 se había interpretado como un reconocimiento oficial de la importancia estratégica del proyecto.
La controversia obliga a Senegal a equilibrar el acceso de los consumidores a precios competitivos con la política industrial, el empleo y la viabilidad financiera de la producción nacional. Resolver únicamente los asuntos fiscales, aduaneros y de tierras quizá no reactive la inversión si las importaciones siguen llegando antes de venderse las existencias locales. Para productores e importadores, la cuestión decisiva es si las próximas autorizaciones DIPA tendrán en cuenta la disponibilidad nacional comprobada y garantizarán a la vez un abastecimiento suficiente.
Análisis completo del mercado