El sector cañero de Brasil pide tipos más bajos y reglas estables para invertir
El sector azucarero y bioenergético de Brasil reclama tipos de interés más bajos, una política de combustibles previsible y mayor acceso al crédito ante la recuperación esperada de la caña en 2026/27. El aumento del etanol de caña y maíz también obliga a ampliar la demanda nacional e internacional.
La recuperación de la caña cambia la mezcla productiva
El sector azucarero y bioenergético de Brasil pide al próximo Gobierno tipos de interés más bajos, reglas claras y una política que no distorsione la competencia entre gasolina y etanol. Las demandas llegan cuando se espera una recuperación de la oferta de caña de azúcar en la campaña 2026/27 y una nueva expansión de la capacidad de etanol.
Según Notícias Agrícolas, la producción brasileña de caña se proyecta en 705,2 millones de toneladas para 2026/27. La fabricación de azúcar se estima en 42,9 millones de toneladas, por debajo de la campaña anterior, porque los ingenios destinarían más materia prima al etanol. La producción total de etanol alcanzaría 41,9 mil millones de litros.
João Baggio, consejero delegado de G7 Agro Consultoria Comércio Exterior, afirmó que la intervención estatal en los precios de los combustibles había favorecido a la gasolina en detrimento del etanol. A su juicio, el mercado debe determinar la competitividad relativa de ambos combustibles. La recuperación de la demanda y de los precios del etanol mejora las perspectivas, pero eliminar las distorsiones daría más respaldo a las inversiones de productores e ingenios.
El coste del crédito limita al campo y a la industria
El elevado coste financiero sigue siendo una preocupación central porque la producción de caña exige grandes inversiones en maquinaria, renovación de cultivos y activos industriales. Baggio pidió mayor control del gasto público como vía para reducir los tipos. Esto permitiría a los agricultores sustituir tractores y equipos, adoptar la pulverización con drones y mejorar la productividad.
Un crédito más barato también facilitaría la modernización y las mejoras de eficiencia en los ingenios. Dentro de la transición energética, Baggio ve margen para utilizar vehículos y maquinaria agrícola alimentados con etanol y reducir la dependencia del diésel. También reclamó apoyo para renovar los cañaverales envejecidos y financiar equipos e insumos agrícolas.
El riesgo climático añade otra necesidad de capital. Baggio defendió reforzar el seguro rural y financiar el riego, ya que los cambios en las precipitaciones exponen los cultivos a periodos secos durante su implantación y desarrollo. También pidió aumentar la producción nacional de fertilizantes, especialmente fosfatos, pues la dependencia de proveedores extranjeros deja al sector expuesto a crisis geopolíticas e interrupciones comerciales.
Más etanol exige mercados más amplios
El reto de la demanda gana urgencia con la expansión del etanol de maíz, principalmente en el Centro-Oeste brasileño. La producción se proyecta en 11,9 mil millones de litros para 2026/27, un 17 % más que en la campaña anterior. La previsión de largo plazo citada por Baggio sitúa la producción total brasileña en 80 mil millones de litros para 2050, lo que plantea si los mercados podrán crecer lo bastante rápido para absorber la oferta adicional.
Baggio propone que el Gobierno y el sector privado impulsen el etanol como materia prima de comercio internacional y amplíen su uso desde los vehículos ligeros hacia la aviación y el transporte marítimo. Una flota mayor de híbridos flex podría reforzar el consumo interno. Los compradores extranjeros, sin embargo, necesitarán reglas estables y garantías creíbles de suministro. La inversión dependerá no solo de una mayor cosecha, sino también del crédito, de una política de combustibles coherente y de canales de venta duraderos.
Análisis completo del mercado