Rusia suspende los aranceles a la exportación de cereales hasta finales de 2026
Rusia aplicará un arancel cero al trigo, morcajo, cebada y maíz exportados fuera de la Unión Económica Euroasiática hasta el 31 de diciembre de 2026. Los gravámenes sobre el aceite y la harina de girasol continúan, aunque con topes equivalentes a las tarifas de agosto.
El arancel cero sustituye a la fórmula para los cereales
Rusia ha suspendido hasta el 31 de diciembre de 2026 los aranceles a la exportación de trigo, morcajo, cebada y maíz destinados a países ajenos a la Unión Económica Euroasiática. Según TKS, la medida se aplica de forma retroactiva a las operaciones pertinentes desde el 1 de septiembre en virtud de la Resolución gubernamental n.º 1194, firmada el 19 de septiembre y publicada oficialmente el 21 de septiembre.
Los cuatro cereales tendrán un arancel de 0 rublos por tonelada, con independencia del resultado de la fórmula de gravamen variable. Se trata, por tanto, de una suspensión temporal del mecanismo de estabilización vigente desde 2021, no de un ajuste de una única tarifa semanal. El comercio dentro de la UEE queda fuera de la medida.
El cambio elimina un coste directo que todavía era relevante para algunos cultivos en septiembre. TKS indicó que la tarifa publicada el 11 de septiembre era de 1.146,3 rublos por tonelada para el trigo y de 617,5 rublos para el maíz, mientras que el arancel de la cebada ya estaba en cero.
La logística continúa siendo el principal límite
La decisión llega cuando la reducción de capacidad en la cuenca del mar de Azov y el mar Negro dificulta la salida de la nueva cosecha rusa. TKS, citando a Reuters, señaló que los exportadores han comenzado a desviar cereal hacia puertos del Báltico y el Ártico, incluidos terminales antes dedicados a fertilizantes y otras cargas. Sin embargo, la capacidad báltica es muy inferior a la del corredor meridional.
El ferrocarril ha dado prioridad al transporte de cereales, compensando parcialmente la pérdida de capacidad de los puertos del sur, pero aumentando las distancias y los costes logísticos. SovEcon estimó, según datos citados por Reuters, que Rusia exportó 4,4 millones de toneladas de cereal en julio y agosto, alrededor de un 31 % menos que un año antes, y anticipó otra caída en septiembre. Pravda.ru informó por separado de que los envíos de los primeros diez días de septiembre fueron casi seis veces menores en términos interanuales.
El arancel cero deja más recursos a los exportadores para afrontar el aumento del transporte y los seguros, pero no crea capacidad portuaria, ferroviaria o marítima. Agroinvestor citó al director general de IKAR, Dmitry Rylko, quien relacionó la eliminación del gravamen con la necesidad de apoyar al sector y destacó también la necesidad de nuevas rutas de exportación y otras medidas de ayuda.
Los gravámenes al girasol se limitan, pero no desaparecen
Rusia ha adoptado una solución más limitada para los productos procesados de girasol. Entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre, el arancel al aceite de girasol será el resultado de la fórmula vigente o 7.748 rublos por tonelada, el valor que sea menor. El tope equivale a la tarifa de agosto, que había aumentado casi 2,4 veces desde los 3.294,2 rublos por tonelada de julio.
El mismo criterio se aplica a la harina de girasol: se utilizará la menor cifra entre la tarifa calculada y 312 rublos por tonelada. La fórmula del aceite, vigente desde 2021, parte de un precio base de 90.750 rublos por tonelada y fija el gravamen en el 70 % de la diferencia correspondiente con el precio indicativo. Los topes permiten que procesadores y exportadores conozcan su pago máximo, sin impedir que la tarifa efectiva sea inferior.
Las normas incluyen una condición para las declaraciones que empleen las tarifas temporales. Si la mercancía no ha sido totalmente exportada, aceptada para su transporte por Ferrocarriles Rusos o amparada por una orden de carga marítima antes del 31 de diciembre, la declaración se considerará no presentada. La mejora de la rentabilidad exportadora puede sostener los precios pagados al productor, pero los cuellos de botella físicos determinarán cuánto cereal adicional llegará realmente a los compradores extranjeros.