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La recuperación del aceite de oliva español reduce precios y reactiva la demanda mundial

La última cosecha española de aceite de oliva se estima en 1,3 millones de toneladas, un 17 % por encima de la media de las cuatro campañas anteriores. El aceite de oliva virgen extra cotiza ahora en España a unos 4 euros por kilogramo al por mayor, frente a más de 9 euros en enero de 2024.

La recuperación del aceite de oliva español reduce precios y reactiva la demanda mundial

La cosecha española restablece la oferta

El mercado del aceite de oliva se estabiliza después de que la sequía redujera las cosechas y llevara los precios a niveles excepcionalmente altos entre 2022 y 2024. BFM TV informa de que la recuperación de la producción ha ampliado notablemente la disponibilidad, ha reducido los precios para los consumidores y ha favorecido el repunte de la demanda mundial.

España, responsable de alrededor del 40 % de la producción mundial de aceite de oliva, ocupa el centro de este cambio. Su última cosecha se estima oficialmente en 1,3 millones de toneladas, un 17 % por encima de la media de las cuatro campañas anteriores. Tras varias temporadas difíciles, procesadores, envasadores y operadores disponen de más producto.

El precio mayorista del aceite de oliva virgen extra español se sitúa ahora en unos 4 euros por kilogramo, frente a más de 9 euros en enero de 2024. A finales de 2025, los precios ya habían caído más de la mitad desde aquel máximo gracias a la mejora de la oferta. Grecia registró un movimiento similar.

Túnez aporta más volumen al mercado mundial

España no es el único productor beneficiado por una cosecha más sólida. Las abundantes lluvias permitieron a Túnez alcanzar una producción récord de más de 400.000 toneladas. El país podría convertirse en el segundo productor mundial durante la campaña 2025/26, con el 13 % del volumen total.

La oferta tunecina amplía la recuperación más allá de la Unión Europea y ofrece nuevas alternativas a los compradores internacionales. Para exportadores y operadores de aceite a granel, la combinación de una mayor producción española y tunecina implica más disponibilidad y menor presión sobre los costes de compra que durante la escasez provocada por la sequía.

En consecuencia, la producción mundial debería superar ampliamente los niveles de los años de crisis. A finales de 2025, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura anticipó que el comercio de aceite de oliva podría alcanzar un récord en 2026. Los menores precios mayoristas vuelven a hacer el producto más accesible y favorecen compras que habían quedado limitadas por el anterior encarecimiento.

El riesgo climático sigue incorporado al precio

La oferta inmediata ha mejorado, pero la producción de aceituna continúa muy expuesta al clima. Un análisis publicado por el Banco Central Europeo en 2025 advirtió de que el calor extremo puede alterar las cosechas y las cadenas de suministro, elevando los precios alimentarios y la inflación a medio plazo.

Tomando el aceite de oliva como uno de sus ejemplos, el BCE estimó que la sequía de 2022 añadió alrededor de 0,7 puntos porcentuales a la inflación alimentaria europea. La institución advirtió de que los aumentos de precios vinculados al clima podrían intensificarse en el futuro. Para agricultores, procesadores e importadores, el descenso actual ofrece alivio, pero no certidumbre: las existencias y el comercio pueden recuperarse, aunque otro episodio meteorológico severo volvería a restringir el mercado.

Análisis completo del mercado

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