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Proyecto italiano propone una planta de bioetanol de $278 millones en Egipto

Egipto evalúa un proyecto de bioetanol de segunda generación valorado en $278 millones y respaldado por las empresas italianas Proger y Drexel. La planta procesaría bagazo de caña y destinaría gran parte de la producción a Europa, aunque todavía se encuentra en fase de estudios y pruebas.

Proyecto italiano propone una planta de bioetanol de $278 millones en Egipto

Empresas italianas avanzan la propuesta con Egipto

Egipto estudia un proyecto de bioetanol de segunda generación con una inversión estimada de $278 millones, según Banker. Su principal materia prima sería el bagazo, el residuo fibroso que queda tras procesar la caña para producir azúcar. Una parte considerable del bioetanol obtenido se destinaría a los mercados europeos.

El ministro de Inversión y Comercio Exterior, Mohamed Farid, analizó los últimos avances con representantes de las empresas italianas Proger y Drexel. Las conversaciones sitúan la propuesta dentro de la agenda egipcia de inversión y comercio exterior, pero la información disponible no indica que exista una decisión final de inversión ni un contrato de construcción cerrado.

El proyecto continúa en fase de estudios y pruebas. Ya se han analizado muestras de bagazo egipcio y el estudio de viabilidad está siendo actualizado antes de un posible paso a la ejecución. No se han divulgado la capacidad de producción, el calendario de construcción, la ubicación de la planta ni la fecha prevista de entrada en operación.

El bagazo pasaría a ser una materia prima industrial

La propuesta busca convertir un residuo existente de la industria azucarera en etanol de segunda generación, en lugar de emplear directamente un cultivo alimentario primario. El bagazo se genera durante el procesamiento de la caña, lo que ofrecería al proyecto una base local de suministro vinculada a las operaciones azucareras existentes en Egipto.

Para productores y procesadores de azúcar, la cuestión comercial es si la planta puede crear una demanda adicional y estable de bagazo. Su valor dependerá de los volúmenes y especificaciones exigidos, los acuerdos de compra y la rentabilidad que confirme el estudio de viabilidad actualizado. Ninguna de esas condiciones comerciales ha sido publicada.

El proceso de segunda generación es fundamental porque pretende extraer combustible del material fibroso que permanece después de producir azúcar. Si se ejecuta, el proyecto conectará el procesamiento azucarero, el aprovechamiento de residuos y la fabricación de combustible en una misma cadena. También podría exigir una recogida, manipulación y entrega constantes de bagazo, aunque los promotores no han detallado su modelo logístico.

Las ventas a Europa sostienen la apuesta exportadora

El objetivo de enviar gran parte de la producción a Europa confiere al proyecto una clara orientación exportadora. Egipto podría transformar un residuo disponible localmente en un producto procesado de mayor valor y generador de divisas. Para los compradores europeos, la planta representaría una posible fuente adicional de bioetanol de segunda generación, siempre que cumpla los requisitos comerciales y de acceso al mercado correspondientes.

El Ministerio de Inversión y Comercio Exterior de Egipto considera prioritarios estos proyectos porque utilizan recursos locales, convierten residuos en productos valiosos, respaldan las exportaciones y crean empleo. La prueba inmediata será el estudio de viabilidad revisado. Hasta que se confirmen la inversión, la capacidad y los plazos, el desarrollo de $278 millones seguirá siendo una propuesta industrial y no una fuente asegurada de bioetanol para Europa.

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