La producción italiana de almendra cae un 29,7% y las importaciones casi la igualan
La producción italiana de almendra cayó un 29,7% entre 2006 y 2025, mientras que las importaciones crecieron un 144,3%. Italia importó 777.000 quintales en 2025, frente a una producción nacional de 793.000 quintales.
La oferta exterior cubre el déficit productivo
Italia depende cada vez más de la almendra importada, mientras el cultivo nacional retrocede pese al crecimiento de la demanda de frutos secos. Según datos de Istat publicados el 4 de septiembre de 2026 y recogidos por QuiFinanza, la producción italiana de almendra cayó un 29,7% entre 2006 y 2025. Las importaciones avanzaron en sentido contrario y aumentaron un 144,3% durante el mismo periodo.
Las dos fuentes de suministro quedaron casi igualadas en 2025. Italia importó 777.000 quintales de almendra, frente a los 793.000 quintales producidos en el país. Las compras exteriores equivalieron así a alrededor del 98% de la producción nacional, una señal del papel permanente que ya desempeñan en el mercado italiano.
El cambio no responde únicamente a una mala cosecha. El análisis de Istat apunta a una pérdida prolongada de capacidad o disposición de las explotaciones para mantener la superficie de almendro. Ante el aumento de los costes y la competencia internacional, algunas empresas han reducido sus plantaciones o abandonado gradualmente cultivos considerados poco rentables.
El mayor rendimiento no compensa la caída
El rendimiento del almendro aumentó, sin embargo, un 5,1% mientras descendía la producción nacional. La combinación sugiere que el cultivo se concentra en explotaciones más eficientes, aunque la base productiva total continúa reduciéndose. La mejora de productividad no ha bastado para compensar la pérdida de capacidad.
Italia conserva zonas productoras importantes y variedades ligadas a su tradición agrícola y gastronómica. Estas cualidades sostienen un mercado de mayor valor para la almendra nacional, pero no aportan los volúmenes que necesita el conjunto de la industria alimentaria. La cadena italiana ya no puede responder al aumento de la demanda solo con oferta local.
La almendra se vende directamente como fruto seco y también se utiliza en confitería, heladería, cremas, productos de panadería y alimentos tradicionales. Los transformadores necesitan cantidades regulares y especificaciones previsibles. Cuando la producción agrícola no crece al ritmo de la demanda industrial, comprar en el extranjero se convierte en una necesidad operativa y no solo en una decisión de precio.
La demanda de frutos secos impulsa las compras exteriores
Los datos presentados por Ismea en Sigep, en Rímini, en enero de 2026 muestran la fortaleza del mercado. Las compras italianas de frutos secos envasados superaron los 1.100 millones de euros en 2025, un 13% más que en 2024. El volumen aumentó un 6% y rebasó los 89 millones de kilogramos. El mayor crecimiento del gasto frente al volumen indica también que el valor del sector avanzó más deprisa que las cantidades vendidas.
La expansión del consumo y de la demanda industrial crea oportunidades para transformadores y minoristas, pero agranda el déficit de materia prima de los productores nacionales. Los importadores se han convertido en proveedores esenciales, mientras los agricultores italianos compiten en un mercado donde la almendra extranjera puede atender pedidos de gran volumen.
El mercado tiende a dividirse entre la almendra italiana destinada a usos prémium y la materia prima importada que abastece la demanda industrial más amplia. Las variedades nacionales conservan valor comercial, pero los productores necesitan convertir esa diferenciación en suficiente rentabilidad para estabilizar la superficie. El aumento del rendimiento por sí solo no ha revertido la caída.
Para los transformadores, la casi paridad entre importaciones y producción nacional dificulta depender exclusivamente de la almendra italiana. Para los agricultores, las mismas cifras subrayan la importancia de las primas de calidad y de canales comerciales que remuneren el origen. Si la producción no se recupera, el futuro crecimiento del mercado italiano de frutos secos exigirá mantener el acceso a proveedores exteriores.