NZ First propone reservar hasta 500 millones de litros de Fonterra para nuevos procesadores
New Zealand First propone que fabricantes de lácteos de valor añadido puedan comprar hasta 500 millones de litros de leche de Fonterra al año. El derecho duraría diez años, con el volumen máximo durante seis años y una reducción progresiva en los cuatro siguientes.
El límite regulado aumentaría diez veces
New Zealand First ha propuesto modificar la Ley de Reestructuración de la Industria Láctea de 2001 para que fabricantes que cumplan los requisitos accedan a un máximo de 500 millones de litros de leche de Fonterra al año. La política, denominada «Use It or Lose It», busca incentivar nuevas inversiones en productos lácteos de valor añadido fabricados en Nueva Zelanda.
Según el anuncio publicado por Scoop, la regulación actual permite que los procesadores independientes obtengan hasta 50 millones de litros por temporada. New Zealand First elevaría diez veces ese límite. El partido sostiene que el volumen vigente puede ayudar a iniciar una actividad, pero no permite desarrollar una producción de escala industrial relevante.
El líder del partido, Winston Peters, vinculó la iniciativa con la venta del negocio de productos de consumo de Fonterra a Lactalis. Señaló que la operación debería marcar un punto de inflexión y no el final del desarrollo manufacturero. El partido defiende que Nueva Zelanda debe conservar más procesamiento, empleo, capacidades y valor exportador derivados de su leche.
El suministro disminuiría después del sexto año
Los fabricantes seleccionados podrían comprar hasta 500 millones de litros anuales durante los primeros seis años. El derecho máximo bajaría al 80 % en el séptimo año, al 60 % en el octavo, al 40 % en el noveno y al 20 % en el décimo, antes de terminar. La reducción daría tiempo para construir plantas, desarrollar productos y establecer una red propia de proveedores sin crear una dependencia permanente del acceso regulado.
La leche no estaría subvencionada. Los participantes pagarían el precio de Fonterra en origen, además de los costes eficientes de recogida y entrega. New Zealand First afirma que Fonterra y los ganaderos recibirían una compensación adecuada, mientras que los inversores obtendrían mayor certeza sobre el abastecimiento de materia prima para una nueva instalación.
Para participar, las empresas tendrían que establecer una base de fabricación de productos lácteos en Nueva Zelanda y comercializarlos internacionalmente como lácteos neozelandeses. La propuesta no busca simplemente ampliar el acceso para comerciantes o distribuidores, sino vincular el suministro con capacidad física de procesamiento y producción de valor añadido dentro del país.
La aplicación depende de la revisión legislativa
El plan es todavía una propuesta política y no una obligación de suministro en vigor. New Zealand First pretende impulsarlo mediante la revisión actual de la Ley de Reestructuración de la Industria Láctea. Según el anuncio, el próximo ministro de Agricultura deberá informar al Parlamento sobre esa revisión en 2027, lo que ofrece una vía legislativa para modificar las reglas.
Para los posibles procesadores, la principal ventaja comercial sería disponer de un volumen definido durante un periodo limitado, reduciendo uno de los riesgos de financiar una fábrica. Para Fonterra, la medida podría crear una obligación regulada considerable de suministrar a posibles competidores, aunque la leche se vendería al precio en origen y con los costes de recogida y entrega incluidos.
El efecto final dependerá de los criterios de selección, del número de fabricantes autorizados y del uso efectivo del máximo de 500 millones de litros. Si se aprueba y atrae inversiones, la política podría ampliar la base procesadora de Nueva Zelanda y aumentar la competencia en productos de mayor valor. Si los proyectos no avanzan, el derecho temporal se reducirá y desaparecerá, en vez de quedar reservado indefinidamente.