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El noroeste de Rusia desarrolla fertilizantes con turba, algas y residuos piscícolas

Centros científicos del noroeste de Rusia desarrollan y comercializan fertilizantes elaborados con algas del mar Blanco, turba, sedimentos de piscifactorías, arcilla de la minería de diamantes y residuos del tostado de café. Los proyectos aportan fuentes locales de nutrientes tras la caída de la producción rusa de fertilizantes minerales en el primer semestre de 2026.

El noroeste de Rusia desarrolla fertilizantes con turba, algas y residuos piscícolas

Alternativas regionales a los fertilizantes minerales

Centros científicos del noroeste de Rusia están ofreciendo a los agricultores fertilizantes y aditivos vegetales obtenidos de recursos locales, como algas del mar Blanco, turba, sedimentos de piscifactorías, arcilla residual de la minería de diamantes y desechos del tostado de café. Según Rossiyskaya Gazeta, las iniciativas avanzan después de que Rosstat registrara una caída de la producción rusa de fertilizantes minerales durante el primer semestre de 2026.

En la región de Arcángel, investigadores de la Universidad Federal del Norte (Ártico) han desarrollado un fertilizante organomineral a partir de algas del mar Blanco. El producto se fabrica en polvo y debe disolverse en agua antes de incorporarlo al suelo. Los ensayos de campo mostraron una acumulación más rápida de biomasa, menor incidencia de enfermedades causadas por patógenos y un aumento significativo del rendimiento, aunque la información publicada no precisa el porcentaje.

Konstantin Bogolitsyn, profesor del Instituto de Ciencias Naturales y Tecnologías de la universidad, señaló que las algas pueden utilizarse como fertilizante complejo y como aditivo agrícola para plantas con sistemas radiculares cerrados. El preparado también sirve para cultivar plántulas de coníferas destinadas a la reforestación.

Residuos mineros y acuícolas llegan a los ensayos

La región de Arcángel también ha establecido la producción regular de fertilizante de saponita, una arcilla que se genera como residuo de la extracción de diamantes. El material se ha popularizado entre los horticultores domésticos porque, cuando se aplica en suelos de invernadero, reduce la acumulación de nitratos en las plantas.

El Centro de Investigación de Carelia de la Academia Rusa de Ciencias ha propuesto otra materia prima: los sedimentos recogidos bajo las jaulas de las piscifactorías del norte. Contienen alimento no consumido, residuos de medicamentos veterinarios y desechos de los peces. Las explotaciones deben limpiar las masas de agua y eliminar ese material, que podría destinarse a campos agrícolas después de una evaluación adecuada.

La investigadora Elena Ikkonen explicó que los sedimentos contienen elementos minerales capaces de sustituir parcialmente a los fertilizantes convencionales y que son especialmente ricos en fósforo. Las pruebas realizadas en Carelia elevaron la concentración en el suelo de vanadio beneficioso para las plantas y redujeron el manganeso, que puede tener efectos tóxicos. Los científicos también creen que el material puede mejorar la aireación, la conducción de agua y calor y la retención de humedad. El centro advierte, sin embargo, que esos efectos y el impacto a largo plazo aún requieren más estudios.

La mezcla de turba mejora el desempeño de la patata

Carelia también ha desarrollado un fertilizante bioorgánico que combina turba con un sustrato de veza y avena. El Centro de Investigación de Carelia indica que el 44 % de los humedales de la república contiene grandes reservas de turba y que podrían extraerse hasta 700.000 toneladas anuales sin causar daños ambientales.

La turba de tierras bajas sin tratar presenta mucha acidez y pocos nutrientes, por lo que puede perjudicar el suelo. Los investigadores añaden veza y avena trituradas y dejan madurar la mezcla durante cuatro a seis meses. Especialistas del Centro Noroccidental de Investigación Interdisciplinaria sobre Seguridad Alimentaria comprobaron que el fertilizante aumentó casi un 20 % el número de tubérculos por planta y hasta un 22 % el peso medio de las patatas.

Los residuos de café pasan a producción comercial

En la República de Komi, los investigadores han encontrado un uso agrícola para las cáscaras y los granos inmaduros desechados por una gran planta tostadora de Syktyvkar. La instalación generaba anteriormente entre 800 y 1.200 kilogramos mensuales de esos residuos. Los análisis no detectaron toxicidad, metales pesados ni hidrocarburos poliaromáticos, pero sí calcio, potasio, magnesio, hierro, cobre y zinc.

Los científicos patentaron un bioaditivo que combina los residuos de café con microalgas y ácido glauconítico. Empresas de Komi ya utilizan fertilizantes con restos del procesamiento de café, mientras que Syktyvkar ha establecido la producción del aditivo para venderlo en toda Rusia. Según la investigadora Tatiana Shchemelinina, el material también podría incorporarse a los piensos compuestos.

Análisis completo del mercado

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