El Parlamento de Moldavia aprueba en primera lectura las licencias para importar cereales de Ucrania
Los 83 diputados presentes en el Parlamento moldavo votaron en primera lectura a favor del proyecto de ley que introduce licencias para las importaciones de cereales procedentes de Ucrania. Los autores proponían cuatro meses; los diputados fijaron dos ante las advertencias del Gobierno sobre la molienda, la panificación y la ganadería. El tránsito de cereal ucraniano sigue con una tarifa reducida en un 50 %.
Primera lectura aprobada por unanimidad
El Parlamento de la República de Moldavia ha aprobado en primera lectura el proyecto de ley que establece licencias para las importaciones de cereales procedentes de Ucrania. La medida contó con el apoyo de los 83 diputados presentes en la sesión, según evz.ro, que cita a la cadena moldava TV8. Su finalidad declarada es la protección de los productores agrícolas nacionales.
La iniciativa se dirige a los agricultores moldavos que encuentran dificultades para comercializar sus propias cosechas por la presión que ejerce el cereal llegado de Ucrania. Un régimen de licencias no equivale a una prohibición: condiciona las importaciones a una autorización administrativa y otorga al Estado control sobre el volumen y el momento de entrada del grano. Para los exportadores ucranianos Moldavia es un destino comparativamente pequeño, pero la unanimidad del voto muestra hasta qué punto el mercado vecino se ha vuelto sensible a esos flujos.
Cuatro meses propuestos, dos meses votados
Los autores del proyecto habían propuesto inicialmente que las licencias de importación se aplicaran durante cuatro meses. El Parlamento optó en cambio por un periodo de dos meses. La decisión se adoptó en un contexto de preocupación por los posibles efectos sobre los precios.
Una restricción más prolongada de las importaciones podría influir en los costes de las empresas que utilizan el cereal como materia prima y, en última instancia, en los precios que pagan los consumidores, informa evz.ro. La duración es por tanto la variable central del proyecto: cuanto más corta sea la ventana, más funciona la medida como una cobertura estacional del periodo de venta y menos como un cambio duradero del régimen de importación moldavo. La distancia entre los cuatro meses solicitados y los dos aprobados indica con claridad hasta dónde estuvo dispuesto a llegar el Parlamento frente a las advertencias sobre los precios.
Ingresos del campo frente a costes de la industria
Sergiu Ivanov, diputado y agricultor, autor del proyecto, sostiene que la ausencia de medidas de protección para los productores locales puede agravar la situación del sector agrícola. En su opinión, los agricultores que intentan vender su cereal corren el riesgo de quedar en una situación financiera difícil, porque los precios de mercado no cubren suficientemente sus costes.
Los diputados del PAS llaman la atención sobre la posición del Gobierno, según la cual unas licencias mantenidas durante más tiempo podrían producir efectos también en otros sectores de la economía. Entre los ámbitos que podrían verse afectados figuran la ganadería, la industria de la molienda y la panificación. La reducción del acceso a la materia prima importada podría generar costes adicionales que después se reflejarían en los precios de los productos. Molinos, panaderías y explotaciones ganaderas son compradores de cereal, no vendedores, y su interés es directamente contrario al de los productores: una materia prima importada más barata reduce su factura de aprovisionamiento.
El tránsito continúa con la tarifa a la mitad
Al mismo tiempo, el Gobierno permitió recientemente el tránsito de cereales ucranianos por la República de Moldavia con una tarifa reducida en un 50 %. El Ejecutivo sostiene que esta medida no afectará a los productores agrícolas locales ni a los precios del mercado interno. Según las autoridades, los convoyes ferroviarios irán precintados durante el tránsito, de modo que el cereal no se descargue en la República de Moldavia.
Las dos decisiones apuntan en direcciones opuestas solo en apariencia. Las licencias afectan al cereal que entraría en el mercado moldavo y competiría con las cosechas locales; el tránsito precintado afecta al cereal que solo atraviesa el país camino de otros destinos. Moldavia trata su función de corredor por separado de su función de mercado, y el precintado de los vagones es el mecanismo que mantiene esa separación.
El proyecto sobre licencias de importación pasará a segunda lectura. El Parlamento decidirá entonces la forma final de la medida y el periodo durante el cual se aplicará. Hasta esa votación quedan abiertas tanto la duración como las condiciones prácticas de concesión de las licencias. Que el plazo de dos meses sobreviva a la segunda lectura o se acerque de nuevo a los cuatro meses propuestos inicialmente determinará qué parte del comercio de esta campaña resulta realmente afectada.