La menor oferta mundial de ganado abre una oportunidad para la carne argentina
Los rodeos disminuyen en Estados Unidos, la Unión Europea y Argentina mientras crece la demanda asiática. Daniel Urcía, presidente de FIFRA, ve una oportunidad para el sector argentino, aunque recuperar la producción llevará entre dos y cinco años.
Los rodeos mundiales se reducen
La caída de las existencias ganaderas en importantes regiones productoras está restringiendo la oferta mundial de carne vacuna al mismo tiempo que Asia aumenta su demanda de proteína animal. Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y vocal del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), dijo a Infobae que la oferta disponible ya es inferior a la demanda.
Según Urcía, Estados Unidos tiene actualmente las existencias de ganado más bajas de su historia, mientras que la Unión Europea redujo sus stocks durante la última década. El crecimiento simultáneo del consumo asiático fortaleció los precios internacionales y modificó el equilibrio para productores, frigoríficos y compradores. No se trata de una escasez temporal en un solo país, sino de un cambio más amplio en el ciclo ganadero mundial.
La recuperación argentina llevará años
Argentina también perdió cabezas, aunque Urcía vinculó la contracción con la política interna. Las restricciones a las exportaciones y otras intervenciones en el mercado desalentaron la inversión y llevaron a productores con alternativas agrícolas a abandonar la ganadería. El país venía perdiendo unas 500.000 cabezas por año hasta que la recuperación del precio de la hacienda comenzó a revertir la tendencia el año pasado.
La suba del precio de la hacienda no produce un aumento inmediato de la carne disponible. Primero hay que retener vacas para reproducción, esperar nueve meses de gestación y criar el ternero hasta el peso de faena. Urcía calculó que el ciclo completo demanda entre dos y cinco años. Por ello, prevé que este año la oferta de hacienda seguirá siendo menor tanto para el mercado interno como para la exportación.
La restricción crea una oportunidad comercial para Argentina, pero limita la rapidez con que frigoríficos y exportadores pueden responder a una mayor demanda internacional. Recomponer el rodeo obliga a retirar hembras reproductoras de la faena, lo que puede reducir todavía más la oferta inmediata. Urcía valoró el stock ganadero argentino en alrededor de 20.000 millones de dólares y sostuvo que la actividad tiene potencial de crecimiento en casi todo el territorio nacional.
Otras proteínas ganan espacio
El consumo argentino de carne vacuna por habitante cayó a uno de sus niveles más bajos de las últimas tres décadas. Sin embargo, Urcía señaló que la reducción no equivale a una caída similar en la ingesta total de proteína animal. El pollo y el cerdo ganaron espacio en una dieta que hace 50 años estaba dominada casi exclusivamente por la carne vacuna. Argentina continúa entre los cinco mayores consumidores mundiales de proteína animal, con más de 110 kilogramos por habitante al año.
El precio explica solo una parte del cambio. Urcía recordó que el consumo de carne vacuna aumentó el año pasado frente al anterior, aunque el precio de la hacienda subió por encima de la inflación. A su juicio, la mayor disponibilidad de pollo, cerdo y otras alternativas diversificó de forma duradera las compras de los hogares y permite la convivencia de las tres carnes principales.
Las preferencias alteran el valor de la res
Los cambios en las preferencias también modifican el valor de cada corte. Estudios del IPCVA citados por Urcía identifican a la milanesa como la preparación más elegida por los argentinos, elaborada principalmente con nalga, cuadrada o bola de lomo. Para frigoríficos y comercios, esta concentración importa porque el valor de una res depende de encontrar compradores para múltiples cortes y no solo del consumo total de carne vacuna.
Urcía mencionó la entraña y el osobuco como ejemplos de cortes cuya valoración se transformó. La entraña se regalaba hace 20 años y ahora figura entre los cortes de mayor valor. El osobuco también ganó demanda al incorporarse a platos gastronómicos más elaborados. Estos cambios pueden mejorar el aprovechamiento de la res y generar valor adicional incluso cuando el consumo interno de carne vacuna está bajo presión.
El panorama combina, por tanto, una demanda internacional firme con una respuesta productiva lenta por razones biológicas. Argentina puede beneficiarse de la menor disponibilidad de ganado en otras regiones, pero no puede acelerar rápidamente la recuperación de su propio rodeo. Productores, frigoríficos y exportadores deberán administrar una oferta limitada mientras preservan la base reproductiva necesaria para elevar la producción futura.
Análisis completo del mercado