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La bioenergía de Mato Grosso sostiene 10.760 empleos directos e inversiones por R$6.800 millones

Las 19 plantas de bioenergía de Mato Grosso emplearon formalmente a 10.760 personas y produjeron 7.300 millones de litros de etanol en la campaña 2025/26. Tres nuevas plantas y dos ampliaciones concentran cerca de R$6.800 millones, pese a la presión de los tipos de interés y los márgenes reducidos.

La bioenergía de Mato Grosso sostiene 10.760 empleos directos e inversiones por R$6.800 millones

El empleo bioenergético crece más que el resto de la industria

La industria de bioenergía de Mato Grosso mantuvo 10.760 empleos formales en 2025, un 87% más que en 2019, según Click Petróleo e Gás. El empleo en los demás segmentos industriales del estado aumentó un 34% durante el mismo período, una diferencia que refleja la mayor velocidad de expansión de la producción de etanol y azúcar.

El estado cuenta con 19 plantas de bioenergía operativas, distribuidas en 17 municipios. En conjunto, produjeron 7.300 millones de litros de etanol a partir de maíz y caña de azúcar durante la campaña 2025/26. Las cifras proceden de un estudio del Observatorio de Mato Grosso, vinculado al Sistema FIEMT, elaborado con la asociación sectorial Bioind-MT.

Las plantas transforman los mercados laborales municipales

Los puestos de las plantas representaron el 5,3% de todo el empleo industrial formal de Mato Grosso en 2025. Su peso es mucho mayor en los municipios con grandes instalaciones. Nova Olímpia tiene aproximadamente 3.000 trabajadores directos en bioenergía y el sector concentra el 85% de su empleo industrial formal. En Alto Taquari, municipio con cerca de 8.000 habitantes según el Censo de 2022, la producción de azúcar y etanol representa el 90% del empleo industrial formal.

El estudio estima que más de 151.000 empleos directos, indirectos e inducidos están vinculados al procesamiento de maíz y caña de azúcar en el estado. El alcance incluye proveedores, transporte, comercio minorista y servicios. En Tapurah, una planta de etanol de maíz comenzó a operar en octubre de 2025. Flávio Anderson Breitenbach, presidente de la asociación empresarial local, señaló que los alquileres, los servicios y los supermercados estuvieron entre los beneficiados. Según su relato, las ventas de esas actividades aumentaron alrededor de un 30% tras la instalación de la planta.

La masa salarial y los nuevos proyectos amplían el impacto

Las empresas de bioenergía pagaron R$586,6 millones en salarios durante 2025, informó la publicación. La cifra representó el 9% de toda la masa salarial de la industria de Mato Grosso. La proporción supera el 5,3% que aportan las plantas al empleo industrial formal, lo que muestra su relevancia tanto para los ingresos industriales como para la creación de puestos de trabajo.

La inversión continúa con tres plantas en construcción y dos instalaciones existentes en proceso de ampliación. En conjunto, los proyectos representan aproximadamente R$6.800 millones. Desde 2017, cuando comenzó a operar la primera planta de Mato Grosso dedicada al etanol de maíz, la inversión bioenergética en el estado alcanzó R$27.000 millones. El desarrollo de capacidad basada en maíz permite agregar valor a la producción agrícola y ampliar la base de materias primas más allá de la caña.

La expansión continúa pese a la presión sobre los márgenes

El presidente de Bioind-MT, José Fernando Mazuca Filho, afirmó que la distribución regional de las plantas respalda las economías locales, las cadenas de proveedores y la generación de valor. Sin embargo, la asociación advirtió que las condiciones actuales exigen cautela. Mazuca señaló que las empresas operan con márgenes estrechos y, en ocasiones, negativos debido a los elevados tipos de interés en Brasil, la volatilidad de las materias primas, los conflictos internacionales y unos precios de venta que no han aumentado al ritmo de los costes.

La cartera de proyectos por R$6.800 millones indica que las compañías siguen comprometiendo capital pese a esas limitaciones. Para productores e inversores, la rentabilidad dependerá no solo de la demanda de etanol, sino también del coste de financiación, la economía de las materias primas y los precios de los productos básicos. Los municipios anfitriones ganan empleo y actividad comercial, aunque su gran dependencia de una sola industria también expone los ingresos locales a los márgenes de las plantas y a futuras decisiones de inversión.

Análisis completo del mercado

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