La producción iraní de carne roja cae un 6% mientras aumenta la oferta avícola
La producción de carne roja de Irán cayó un 6% en el mes de Tir de 1405, mientras aumentó la disponibilidad de carne avícola. Productores e importadores discrepan sobre si las importaciones equilibran el mercado o perjudican a los ganaderos locales.
La carne roja y la avícola siguen direcciones opuestas
El mercado cárnico iraní presenta dos tendencias de oferta distintas. La producción de carne roja cayó un 6% en el mes de Tir de 1405, según Tasnim, mientras que Jahan News informó de una mayor abundancia de carne avícola. La diferencia afecta a los hogares porque una oferta superior de pollo no compensa por completo la menor disponibilidad de vacuno, cordero y otras carnes rojas. Los consumidores siguen así sometidos a presión en esta categoría, aunque otra fuente importante de proteína animal esté ampliamente disponible.
Los informes no ofrecen el volumen total producido, precios minoristas ni un desglose por clase de carne roja. Aun así, describen un desequilibrio claro: la oferta de carne roja se contrajo y la avícola se expandió. Procesadores y minoristas afrontan por ello condiciones de compra diferentes en ambas categorías. Los consumidores también pueden sustituir carne roja más cara por pollo, aunque las fuentes no cuantifican la magnitud de ese cambio.
Productores e importadores discrepan sobre las causas
Los representantes del sector ofrecen explicaciones diferentes sobre la debilidad de la producción nacional. Reza Salemi, secretario de la asociación de importadores de carne y productos animales sin procesar, afirmó que la producción había descendido y que una parte de los cebaderos había abandonado la actividad. Su valoración apunta a una pérdida de capacidad productiva activa y a una posible mayor dependencia de los ganaderos restantes y de la carne importada.
Afshin Dadres, director ejecutivo de la Unión de Ganado Menor, planteó otra explicación. A su juicio, la caída de la producción se debe en parte a la política importadora y a la presión que ejerce sobre los productores nacionales. Esta diferencia define el debate: los importadores consideran que las compras selectivas y una entrada más fácil de carne pueden complementar la producción local; los ganaderos advierten que esas medidas pueden debilitar su mercado.
Ambas partes señalan como obstáculos el coste de la financiación y la falta de canales de venta seguros. Los productores reclaman fondos más baratos y la certeza de encontrar compradores para los animales destinados al sacrificio. Los importadores sostienen que las compras exteriores controladas deben seguir formando parte del abastecimiento. Las fuentes no indican el volumen importado ni los países proveedores, por lo que no es posible medir su efecto concreto sobre la producción nacional o los precios.
La financiación pública condiciona la respuesta
Dadres afirmó que la política cárnica no compete únicamente al Ministerio de la Yihad Agrícola. Aunque este recibe gran parte de las críticas por su contacto directo con los productores, la Organización de Planificación y Presupuesto desempeña un papel central en la provisión de recursos. El ministerio ha presentado programas para elevar la producción de carne y mejorar la eficiencia reproductiva del ganado, pero estos han sufrido escasez de fondos o no han recibido todos los recursos solicitados.
La brecha financiera limita las opciones del Gobierno para apoyar la producción nacional y contener los precios al consumidor. En el debate sectorial se planteó la compra directa por parte del Estado, pero las fuentes no indican que se haya adoptado ese mecanismo. También se estudian una financiación más barata, un mercado seguro para los ganaderos y la facilitación de importaciones selectivas.
La siguiente etapa dependerá de la política prioritaria. Las importaciones pueden aumentar la oferta con mayor rapidez, aunque los productores sostienen que reducirían aún más los incentivos para los cebaderos locales. El apoyo productivo reforzaría la capacidad nacional, pero su efecto depende del presupuesto y de la ejecución. Hasta que se resuelvan estas cuestiones, la abundancia avícola y la escasez relativa de carne roja seguirán creando condiciones muy distintas para hogares, ganaderos, procesadores y comerciantes.