Indonesia examina a los molinos de arroz tras una estimación de Rp2 billones al mes
Las autoridades indonesias examinan el poder de mercado de los molinos privados después de que el presidente Prabowo Subianto afirmara que una planta podía ganar Rp2 billones al mes durante la cosecha. Sumatra Meridional no ha identificado instalaciones locales de esa escala.
La estimación de beneficios provoca escrutinio
La industria molinera de arroz de Indonesia afronta un mayor escrutinio después de que el presidente Prabowo Subianto afirmara que un solo molino podía obtener hasta Rp2 billones de beneficio al mes durante la temporada de cosecha. La declaración llevó a funcionarios agrícolas nacionales y regionales a abordar las ganancias, las prácticas de precios y la influencia de los molinos sobre la cadena de suministro.
Bisnis Indonesia informó que el ministro de Agricultura, Andi Amran Sulaiman, consideraba anormal el supuesto beneficio de Rp2 billones. El medio relacionó la preocupación con molinos que presuntamente vendían como arroz prémium un producto inferior a la norma exigida. El material disponible no identifica la empresa involucrada ni explica cómo se calculó la estimación.
Bambang Pramono, jefe de la Agencia de Agricultura, Cultivos Alimentarios y Horticultura de Sumatra Meridional, declaró a Tribunsumsel.com el 30 de julio de 2026 que el presidente seguramente disponía de datos para respaldar sus palabras. Sin embargo, su agencia no había encontrado condiciones comparables entre los molinos de la provincia.
Los molinos privados controlan la mayor parte de la producción
Sumatra Meridional cuenta con varios molinos grandes, pero ninguno tiene la escala de la operación descrita por Prabowo, según Bambang. El funcionario sugirió que una empresa de ese tamaño podría operar en otra parte de Indonesia. También señaló que el problema no se limita al beneficio de una compañía, sino que incluye el dominio privado del comercio nacional de arroz.
Los molinos privados procesan entre el 85 % y el 90 % de la producción indonesia, mientras que el gobierno controla alrededor del 10 % al 15 %, indicó Bambang. La producción nacional asciende a unos 34,7 millones de toneladas. Esa participación concede a las grandes plantas una posición clave en el recorrido del grano desde las explotaciones hasta el consumidor y en la estabilidad de la oferta y los precios.
Indonesia figura entre los cinco mayores productores de arroz del mundo, añadió Bambang. Sin embargo, el elevado consumo interno significa que un gran volumen de producción no elimina por sí solo la presión sobre la asequibilidad. La concentración de la molienda y la distribución en operadores privados aumenta la importancia de la cooperación entre empresas, agricultores y organismos públicos durante la cosecha.
Equilibrio entre el precio agrícola y el minorista
Bambang pidió a los grandes molinos que colaboren más estrechamente con los agricultores y el gobierno al determinar los precios de mercado. El objetivo debe ser permitir que los productores obtengan una rentabilidad razonable sin que el arroz deje de ser accesible para los consumidores.
El funcionario situó en aproximadamente Rp6.500 por kilogramo un precio razonable para el arroz con cáscara seco recién cosechado, conocido localmente como GKP. Para el consumidor, señaló que el arroz debería mantenerse entre Rp12.000 y Rp13.000 por kilogramo. Estas referencias implican vigilar el margen entre la compra del grano al agricultor y la venta del producto procesado, aunque las fuentes no detallan los costes de molienda ni un margen de beneficio habitual.
El debate puede extenderse así más allá de la controvertida cifra de Rp2 billones. Para los productores, la cuestión central es cuánto pagan los molinos por la cosecha. Para procesadores y comerciantes, el escrutinio puede aumentar la presión para explicar costes, categorías y precios de venta. Para los consumidores y el gobierno, la prioridad es garantizar una oferta asequible en un mercado donde los operadores privados procesan casi toda la producción.