El Niño amenaza el rendimiento y el contenido de azúcar de la caña brasileña
Las lluvias irregulares y las temperaturas más altas asociadas a El Niño podrían reducir la productividad de la caña y el azúcar total recuperable en Brasil. El deterioro simultáneo del volumen y la calidad afectaría la materia prima destinada a azúcar y etanol.
La irregularidad de las lluvias presiona los cañaverales
La confirmación de El Niño por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos ha puesto en alerta a los productores brasileños de caña de azúcar. Según Dourados Agora, las precipitaciones podrían distribuirse de forma menos uniforme, alternando periodos de exceso de lluvia con etapas de escasez de agua. Las temperaturas más altas añadirían presión sobre los cultivos y podrían perjudicar la rentabilidad del sector azucarero y bioenergético de Brasil.
Los riesgos varían según la zona productora. En las regiones con lluvias excesivas puede intensificarse la lixiviación de nutrientes del suelo. En las áreas afectadas por la sequía, la falta de agua y el calor pueden provocar pérdidas graves tanto de productividad agrícola como de azúcar total recuperable, o ATR, explicó a Dourados Agora Victor Hugo de Faria Guedes, ingeniero agrónomo y responsable de desarrollo de mercado de Biotrop.
El ATR es un indicador comercial clave porque mide el azúcar recuperable contenido en la caña entregada a los ingenios. Su caída implica que los procesadores obtienen menos azúcar utilizable del mismo volumen cosechado. Esto puede reducir los ingresos de los agricultores cuando el pago depende de la calidad de la caña y limitar la flexibilidad de los ingenios para distribuir la materia prima entre azúcar y etanol.
El calor y la sequía frenan la acumulación de azúcar
La escasez de agua combinada con temperaturas elevadas puede causar estrés oxidativo en la caña. En esas condiciones, las especies reactivas de oxígeno se acumulan a un ritmo superior a la capacidad de la planta para neutralizarlas. Estas moléculas pueden dañar las membranas y otras estructuras celulares, interfiriendo con la fotosíntesis y el metabolismo energético.
La planta destina entonces parte de su energía a sobrevivir, en lugar de emplearla en crecer y acumular sacarosa. La menor actividad fotosintética limita la producción de azúcares, mientras que el crecimiento restringido reduce el tonelaje de caña. Los ingenios afrontan así un doble riesgo: podría llegar menos caña a la molienda y cada tonelada podría contener menos azúcar recuperable.
El manejo agronómico gana protagonismo
Guedes señaló que la planificación anticipada y un manejo adecuado pueden mitigar parte del daño durante los periodos secos. Destacó los insumos biológicos destinados a elevar la tolerancia al estrés térmico, estimular el desarrollo de las raíces y ayudar a las plantas a conservar agua en sus células. Biotrop afirma que su activador microbiológico también impulsa la producción de enzimas antioxidantes y favorece el equilibrio fisiológico frente al estrés oxidativo.
Un sistema radicular más desarrollado permite que la caña explore capas más profundas del suelo en busca de agua y resista mejor una escasez temporal. Sin embargo, la fuente no aporta resultados de ensayos de campo, estimaciones de costes ni beneficios cuantificados de rendimiento para el producto. Para productores e ingenios, la cuestión central sigue siendo la exposición conjunta del volumen de caña y del ATR. El deterioro de ambos indicadores restringiría el balance de materia prima para azúcar y etanol y aumentaría la importancia de vigilar los campos, gestionar el agua y actuar a tiempo con medidas agronómicas.
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