Los productores de setas de Corea del Sur reclaman una ley sectorial propia
Los productores surcoreanos reclaman una ley específica para el sector y cambios en las normas sobre residuos, suelo agrícola y etiquetado de origen. Las reformas podrían reducir el coste de eliminar sustratos y facilitar el desarrollo de alimentos, materiales y biotecnología basados en micelio.
Los productores reclaman un marco legal independiente
Los productores de setas de Corea del Sur instan a los legisladores a crear una ley sectorial específica y retirar restricciones que, según sostienen, frenan la inversión, el aprovechamiento de recursos y el desarrollo comercial. Durante una rueda de prensa celebrada en el Korea Press Center de Seúl, la Asociación Coreana de Productores de Setas pidió aprobar con rapidez la Ley de Desarrollo y Apoyo a la Industria de las Setas.
El diputado Kim Sun-kyo, promotor del proyecto, participó en el encuentro y afirmó que trabajará para lograr su pronta aprobación en la Asamblea Nacional. Los productores defienden un sistema de apoyo adaptado a las necesidades de producción e investigación del sector. Señalan que el ginseng, la carne de vacuno coreana, la apicultura, los insectos y la floricultura ya cuentan con leyes individuales.
La gestión del sustrato encarece la producción
Según Korean Farmers and Fishermen Newspaper, la producción surcoreana de setas alcanzó un valor aproximado de 743.500 millones de wones en 2024, equivalente al 1,2 % de la producción agrícola y forestal. El mercado nacional de consumo supera, según las estimaciones, el billón de wones. A escala mundial, se proyecta que el mercado de setas alcance hasta 175 billones de wones en 2033.
Los productores identifican el sustrato agotado como uno de los problemas regulatorios más inmediatos. Aunque se fabrica con materias primas vegetales, la actual Ley de Gestión de Residuos lo clasifica como residuo. Las explotaciones afrontan así un coste de eliminación de unos 200.000 wones por tonelada. La asociación sostiene que reconocerlo como recurso circular permitiría destinarlo a compost, pienso, bioenergía y nuevos materiales. Un coste para las granjas podría convertirse de ese modo en una materia prima para otras industrias.
El micelio amplía el horizonte del sector
La asociación también quiere que las políticas incluyan el inóculo y el micelio, en lugar de centrarse principalmente en la producción de cuerpos fructíferos. Entre las aplicaciones citadas figuran los alimentos funcionales, los cosméticos, los biomateriales, las proteínas alternativas y los envases biodegradables. Sin embargo, la investigación, la comercialización y el apoyo administrativo están repartidos entre varios organismos. La gestión del inóculo se divide entre el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Asuntos Rurales y el Servicio Forestal de Corea.
Las normas de etiquetado de origen constituyen otra prioridad. Los productores afirman que los criterios vigentes no reflejan adecuadamente las características del cultivo de shiitake. El presidente de la asociación, Kim Min-soo, dijo que la ley propuesta debe sentar las bases para convertir el valor ecológico y circular de las setas en una industria estratégica nacional. Para las explotaciones, las prioridades inmediatas son reducir costes y aclarar las reglas. Para procesadores e inversores, la cuestión es si Corea del Sur podrá coordinar cadenas de suministro de inóculo, micelio y sustrato usado mientras desarrolla productos más allá de las setas frescas.