El arroz cáscara italiano cae más de un 50% mientras las importaciones suben un 20%
Los precios al productor del arroz cáscara italiano han caído más de un 50% en la campaña 2025-2026, mientras las importaciones de arroz extranjero aumentaron un 20%, según Coldiretti. La organización reclama 12 millones de euros para comprar arroz italiano, controles de origen más estrictos y mayor apoyo ante los costes elevados, la sequía y la competencia asiática.
Las importaciones presionan el arroz cáscara italiano
Los precios al productor del arroz cáscara italiano han caído más de un 50% durante la campaña comercial 2025-2026, todavía inconclusa, mientras las importaciones de arroz extranjero han aumentado un 20%, según la organización agraria Coldiretti. La entidad planteó el problema en una reunión de la cadena arrocera convocada por el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques de Italia, conocido como Masaf.
Durante la campaña han entrado en Italia más de 190 millones de kilogramos de arroz extranjero, indicó Coldiretti. Cuatro de cada cinco paquetes importados procedían de Asia. La organización sostiene que esta oferta adicional ha contribuido al fuerte descenso de los precios pagados a los productores italianos, cuyos márgenes también se ven reducidos por el aumento de los costes de producción.
El deterioro afecta a un país productor estratégico. Italia representa más del 50% de todo el cultivo de arroz europeo, según Coldiretti. Por ello, la bajada de los precios en origen puede repercutir más allá de cada explotación e influir en las decisiones de siembra, los volúmenes de procesamiento y la disponibilidad de arroz europeo para molinos y compradores.
La sequía agrava la presión sobre las explotaciones
El aumento de las importaciones ha coincidido con calor y escasez de agua en las zonas productoras italianas. Coldiretti señaló que las pérdidas de cosecha podrían superar el 30% en algunos lugares. Los agricultores afrontan así una combinación de menor producción, precios más débiles para el arroz cáscara y elevados gastos, sin poder compensar una campaña difícil mediante cotizaciones más altas.
Coldiretti ha solicitado un plan extraordinario de apoyo. Su propuesta central es una licitación de 12 millones de euros para comprar arroz de origen íntegramente italiano y distribuirlo entre familias con dificultades económicas. La medida pretende ayudar a los hogares vulnerables y crear demanda para la producción nacional, reforzando los ingresos de los agricultores.
La organización también reclama recursos regionales para las empresas arroceras y un fondo específico para contratos de cadena dentro del Fondo de Soberanía Alimentaria italiano. A largo plazo, pide un plan nacional de embalses para gestionar las emergencias hídricas, inversiones en investigación y técnicas de evolución asistida, y más apoyo al arroz en la futura Política Agrícola Común para las explotaciones que inviertan en calidad, innovación y sostenibilidad.
Controles de origen y política comercial de la UE
La verificación del origen constituye otro componente del paquete propuesto. Coldiretti pidió controles más estrictos para certificar dónde se produjo el arroz y evitar fraudes a los consumidores. Sus propuestas incluyen resonancia magnética, mapas genómicos y cartografía isotópica para diferenciar productos y reforzar la trazabilidad.
En política comercial, la organización exige reciprocidad en los acuerdos con países de fuera de la Unión Europea. Coldiretti argumenta que el arroz importado puede producirse bajo normas ambientales, sanitarias y sociales muy distintas de las exigidas a los agricultores italianos. Considera necesaria una mayor reciprocidad para evitar una competencia desigual, aunque el material facilitado no identifica los orígenes asiáticos concretos ni compara individualmente sus normas de producción.
Las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre la UE y Tailandia constituyen otra preocupación. Tailandia es uno de los mayores exportadores mundiales de arroz, y Coldiretti teme que el acuerdo abra el mercado europeo a mayores suministros. Para productores, procesadores y comerciantes italianos, la cuestión inmediata es si las compras de apoyo y los controles de origen aliviarán parte de la presión actual, mientras la política comercial europea determina la exposición a largo plazo frente al arroz importado.