Argelia lidera la producción árabe de sandía y Marruecos domina las exportaciones
Los países árabes producen unos 6,02 millones de toneladas de sandía, con Argelia a la cabeza. Marruecos concentra la mayor parte del valor exportado por la región, mientras el calor, la sequía y la escasez de agua elevan los riesgos.
La producción árabe alcanza 6,02 millones de toneladas
Los países árabes producen anualmente unos 6,02 millones de toneladas de sandía, equivalentes al 5,7 % de la producción mundial de 104,96 millones de toneladas, según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura citados por Mshireb. El total regional incluye 20 países árabes con información disponible en la FAO.
Argelia aporta aproximadamente el 41,9 % de la producción árabe y ocupa el cuarto lugar entre los mayores productores mundiales. Su cosecha supera la producción conjunta de Egipto, Arabia Saudí, Túnez y Marruecos. Sin embargo, Marruecos mantiene una posición más fuerte en el comercio internacional.
La producción mundial de sandía aumentó un 0,5 % en 2024. China continental siguió dominando con 63,51 millones de toneladas, cerca del 60,5 % del volumen mundial. Los diez mayores productores cosecharon conjuntamente 82,92 millones de toneladas, el 79 % del total global.
Marruecos concentra el valor exportado por la región
Las exportaciones muestran una jerarquía diferente. El valor total enviado por las 104 economías incluidas en la base de datos de la ONU alcanzó unos 2.150 millones de dólares en 2024. España encabezó la clasificación con 561,6 millones de dólares, seguida de México, Italia, Estados Unidos y Países Bajos. Marruecos quedó sexto en el mundo con aproximadamente 94,04 millones de dólares.
Marruecos generó alrededor del 67,8 % del valor exportado conjuntamente por los países árabes con datos disponibles. España representó por sí sola el 26,1 % del valor mundial. China, pese a su enorme ventaja productiva, quedó novena por valor de exportación, mientras Países Bajos ocupó el quinto puesto sin figurar entre los grandes productores.
Una cosecha voluminosa no se convierte automáticamente en fortaleza exportadora. El consumo interno puede absorber una parte considerable de la oferta, mientras las ventas exteriores dependen de la cadena de frío, el transporte, la calidad, las normas de los mercados importadores y el acceso a compradores. La posición neerlandesa ilustra el peso de los centros logísticos y de reexportación en el comercio agrícola.
El calor y la sequía elevan el riesgo productivo
La sandía prospera con temperaturas cálidas, pero necesita riego fiable durante el establecimiento, la floración, el cuajado y el crecimiento del fruto. Es especialmente sensible a la falta de agua en esas etapas. Los agricultores deben ajustar la siembra y el riego a condiciones que van desde los inviernos relativamente suaves y húmedos de la costa mediterránea norteafricana hasta el calor y las escasas precipitaciones de los desiertos y gran parte de la península arábiga.
La presión climática aumentó en 2024, el año más cálido registrado en la región árabe. Argelia, Marruecos y Túnez vivieron su año más caluroso, y la temperatura media argelina quedó unos 1,64 grados Celsius por encima del promedio de 1991-2020. Según la Organización Meteorológica Mundial, amplias zonas del norte de África recibieron alrededor de un 40 % menos de lluvia de lo habitual y el noroeste del continente entró en su sexto año consecutivo de sequía.
El riego por goteo puede elevar la eficiencia hídrica al aplicar cantidades pequeñas y frecuentes directamente en la zona radicular, reduciendo pérdidas frente a los riegos abundantes y espaciados. La salinidad supone otra limitación: un ensayo de campo publicado en 2026 por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos observó deterioro de la salud de las plantas con todos los niveles ensayados, con una caída media del 30 % en el nivel más alto. Para Argelia, Marruecos y otros proveedores regionales, la gestión del agua determinará cada vez más la estabilidad de las cosechas y la capacidad de abastecer los mercados interno y exterior.