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El alto coste del arroz cáscara presiona a los molinos pequeños y medianos de Indonesia

Los molinos arroceros pequeños y medianos de Indonesia afrontan márgenes cada vez más estrechos por el encarecimiento del arroz cáscara y los precios máximos minoristas. Las compras de Bulog protegen al agricultor y refuerzan las reservas, pero elevan la competencia por la materia prima.

El alto coste del arroz cáscara presiona a los molinos pequeños y medianos de Indonesia

La materia prima sube más que el margen de venta

Los molinos arroceros pequeños y medianos de Indonesia están bajo presión por el elevado precio del arroz cáscara, la regulación minorista y la competencia de la agencia estatal de alimentos Bulog. Koran Pikiran Rakyat señala que estas condiciones deterioran la economía de los procesadores de menor tamaño y han provocado peticiones para flexibilizar el precio máximo minorista, conocido como HET, y transparentar el rendimiento de la molienda.

El desequilibrio es especialmente grave porque la materia prima domina la estructura de costes. Burhanuddin, secretario general de la Asociación Indonesia de Molinos y Empresarios del Arroz, declaró a Tirto que la compra de arroz cáscara representa cerca del 90 % de los gastos operativos de un molino. El precio público de compra del arroz cáscara seco de cosecha es de Rp6.500 por kilogramo, pero el producto entregado en molino ha alcanzado Rp8.500 e incluso se ha acercado a Rp9.000. Burhanuddin considera más viable un coste de Rp6.700-Rp6.800, con un máximo aproximado de Rp7.000.

Cuando la materia prima supera ese nivel, los molinos no pueden trasladar todo el aumento al comprador porque el arroz está sujeto al HET. Quedan atrapados entre un insumo a precio de mercado y un producto final regulado. Los operadores pequeños están más expuestos por su menor capital circulante, sus redes de compra más débiles y sus equipos más antiguos.

Las compras de Bulog intensifican la competencia

La contratación de Bulog añade demanda a un mercado donde la oferta de arroz cáscara cambia con el ciclo de cosecha. La política persigue dos objetivos: proteger el precio recibido por el agricultor y acumular reservas públicas de arroz. Sin embargo, mantener las compras estatales después de la cosecha principal obliga a los molinos privados a competir por un volumen diario decreciente.

El impacto fue visible en Ciamis, Java Occidental, tras el final de la cosecha en junio de 2025. Pikiran Rakyat informó de precios de Rp7.800-Rp8.000 por kilogramo para el arroz cáscara seco de molienda, frente a Rp12.500 para el arroz de calidad media y Rp13.500 para el prémium. Algunos molinos pequeños dejaron de operar porque no conseguían materia prima. Otros la buscaron en Pangandaran y Cilacap o colaboraron con plantas mayores, sumando costes de transporte y coordinación.

La Agencia Nacional de Alimentos fijó en enero de 2025 varias referencias: Rp6.500 por kilogramo para el arroz cáscara seco de cosecha comprado al agricultor, Rp6.700 en molino, Rp8.000 para el arroz cáscara seco de molienda en planta y Rp12.000 para el arroz entregado en los almacenes de Bulog. Cada categoría estaba inicialmente vinculada a requisitos de humedad, granos vanos, grado de pulido y contenido de grano partido. Por eso, la conversión de arroz cáscara en producto vendible determina directamente la rentabilidad.

La transparencia del rendimiento entra en el debate

Dos molinos que pagan el mismo precio por la materia prima pueden tener costes unitarios distintos si uno obtiene un rendimiento menor. La calidad del grano, el manejo poscosecha, el secado y la tecnología de molienda afectan tanto al volumen como a la categoría del arroz. Unos parámetros transparentes y verificables permitirían a los reguladores, Bulog y la industria comprobar si los precios de compra y de venta son económicamente compatibles.

Flexibilizar el HET daría margen para absorber costes extraordinarios, pero trasladaría parte de la carga al consumidor. Otra opción sería coordinar mejor el calendario de compras y liberación de existencias de Bulog con la oferta estacional, además de apoyar la modernización y el capital circulante de los molinos pequeños. Si la compresión continúa, más plantas podrían suspender su actividad, reduciendo la capacidad local y aumentando la dependencia de agricultores y distribuidores respecto de los grandes procesadores.

Análisis completo del mercado

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