Las almazaras italianas alertan de que el aceite sin vender amenaza la próxima cosecha
Las almazaras italianas reclaman apoyo público porque el aceite sin vender ocupa sus depósitos y bloquea capital circulante antes de la próxima campaña. Las asociaciones advierten de que podrían rechazar nuevas aceitunas sin medidas para sacar existencias, refinanciar créditos y aportar liquidez.
El aceite sin vender llena los depósitos antes de la nueva campaña
Las almazaras italianas han advertido de que sus instalaciones siguen saturadas con aceite de la campaña anterior cuando faltan pocas semanas para la llegada de nuevas aceitunas. Según Teatro Naturale, la falta de espacio y capital circulante podría obligarlas a limitar o suspender la recepción de fruto, dejando a los olivicultores sin una vía para transformar su cosecha.
La alerta figura en un documento conjunto firmado por asociaciones nacionales y territoriales como AIFO, FOA Italia, ASSOFRANTOI, CNA Agroalimentare y Confartigianato Frantoi, además de representantes de Sicilia, Calabria y Apulia. Las organizaciones piden al Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques una mesa de crisis inmediata con el ministro y las autoridades regionales competentes.
Las asociaciones sostienen que el aceite sin vender mantiene inmovilizado el dinero necesario para pagar a los olivicultores. El artículo 4 del Decreto Legislativo n.º 198/2021 obliga a los transformadores a abonar los productos agrícolas perecederos, incluidas las aceitunas, en un plazo de 30 días. Con poca caja y líneas de crédito ya muy utilizadas, algunas almazaras podrían incumplir el plazo y quedar sin fondos para la nueva campaña.
La caída de precios deja a la industria entre pérdidas y costes de almacenamiento
Teatro Naturale señala que los transformadores compraron la materia prima a precios excepcionalmente altos al comienzo de la campaña anterior. El aceite al por mayor alcanzó máximos de €9-10 por kilogramo y registró una media cercana a €7-8. Después, el mercado cayó muy por debajo del coste inicial de compra, por lo que vender las existencias supondría asumir pérdidas considerables.
Mantener el producto almacenado tampoco ha resuelto el problema. Esperar conserva la posibilidad de una recuperación de precios, pero congela capital y añade gastos de almacenamiento. Vender libera depósitos y genera caja, aunque materializa la diferencia entre el coste de adquisición y el menor precio de mercado. La presión afecta tanto a empresas con dificultades como a almazaras que hasta ahora eran viables.
El aumento de los costes operativos agrava la situación. La fuente cita fuertes subidas de la electricidad empleada en la extracción mecánica, mayores tarifas logísticas y de transporte, y más gastos por la gestión del orujo y las aguas de vegetación. Las almazaras también denuncian la falta de garantías para el aprovechamiento agroenergético del orujo bifásico, un subproducto costoso de manejar.
Las asociaciones exigen participar en las conversaciones oficiales
El ministerio convocó una mesa sectorial del aceite el 14 de julio de 2026, pero invitó a organizaciones agrarias y cooperativas, no a las almazaras independientes, según Teatro Naturale. Sus asociaciones calificaron la exclusión de grave error estratégico, ya que estas empresas transforman, almacenan y comercializan físicamente el aceite. También aseguran que las administraciones regionales las han apartado de las consultas sobre próximas convocatorias de ayudas operativas.
El sector solicita medidas para dar salida a las existencias, refinanciar líneas de crédito y sostener la liquidez a corto plazo. Sin una respuesta antes de la nueva campaña, las asociaciones advierten de que incluso las almazaras saneadas podrían rechazar aceitunas para conservar caja y capacidad de almacenamiento. El problema pasaría entonces a los agricultores y podría interrumpir la transformación en toda la cadena italiana del aceite de oliva.
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