La yuca tailandesa sube a 4,80-5 baht tras el cierre de la frontera con Camboya
El precio de compra de la yuca en Tailandia ha subido a 4,80-5 baht por kilogramo por la sequía y las restricciones a la oferta camboyana. Los agricultores adelantan la cosecha y las plantas procesadoras elevan sus ofertas para asegurar materia prima.
Los agricultores adelantan una cosecha de ocho meses
Los productores tailandeses de yuca están acelerando la cosecha después de que las plantas procesadoras locales elevaran sus precios de compra a 4,80-5 baht por kilogramo, frente al rango habitual de 2,50-3 baht. Thai Rath informó del aumento el 28 de agosto de 2026 durante una visita a Ban Prasop Chok, en el subdistrito de Huai Yai Chio, distrito de Thep Sathit, provincia de Chaiyaphum.
Sit Kaesantia, agricultor de 56 años, explicó que había movilizado urgentemente trabajadores para recoger una plantación de ocho meses en unas 10 rai. Tomó la decisión tras conocer que las procesadoras de la zona continuaban elevando sus precios de compra.
Las raíces todavía no habían alcanzado la edad completa recomendada para la cosecha. Sin embargo, las mediciones mostraron un contenido de almidón suficiente para obtener un buen precio y hacer rentable la extracción anticipada.
La sequía y las restricciones fronterizas reducen la oferta
Thai Rath relacionó el encarecimiento con dos limitaciones de suministro. La sequía ha reducido el volumen de yuca nacional que llega a las procesadoras, mientras que el cierre de la frontera entre Tailandia y Camboya a los productos camboyanos ha detenido la entrada de yuca más barata.
Ambos factores han limitado la disponibilidad de materia prima para la industria y reforzado la posición negociadora de los productores locales. El precio actual, cercano a 4,80-5 baht por kilogramo, no se veía en la zona desde hacía varios años y supera ampliamente los 2,50-3 baht habituales citados por el agricultor.
La subida también alcanza al material de siembra. Los tallos de yuca tienen una fuerte demanda y cuestan 1-2 baht por unidad; agricultores de otras zonas acuden regularmente para comprarlos. El movimiento de precios influye así tanto en la cosecha actual como en las expectativas para futuras siembras.
Más ingresos, pero también costes y riesgo de robos
El incentivo inmediato para los productores es claro: vender antes permite convertir la subida en ingresos antes de que cambien las condiciones del mercado. La contrapartida es que cosechar antes de la plena madurez limita el crecimiento adicional de las raíces, aunque el contenido actual de almidón ya haga atractiva la venta.
Las procesadoras afrontan la presión opuesta. Con menos yuca local por la sequía y sin materia prima camboyana más barata, las fábricas deben pagar más para atraer raíces nacionales. La cosecha acelerada puede aportar volumen a corto plazo, pero no elimina las restricciones fundamentales de oferta.
Sit también pidió al Gobierno que controle los precios de los fertilizantes, que describió como un coste de producción elevado. La subida de la yuca mejora los ingresos brutos, pero no elimina la presión de los insumos agrícolas.
El encarecimiento ha creado otro problema: los robos. El agricultor señaló que ladrones estaban extrayendo y vendiendo yuca, con pérdidas para productores de varias zonas. Solicitó más inspecciones oficiales, ya que un cultivo valorado en 4,80-5 baht por kilogramo requiere ahora más vigilancia además de mano de obra para cosecharlo.