Los viticultores portugueses exigen más controles al vino procedente de España
Los viticultores se movilizaron en Portugal para exigir trazabilidad y un etiquetado claro del vino español. El país importó unos 2,1 millones de hectolitros de vino en 2025 y España aportó cerca del 95 % del volumen.
Las protestas llegan a varias regiones vinícolas
Los viticultores portugueses organizaron concentraciones coordinadas para reclamar más inspecciones del vino importado de España y mayor transparencia sobre su origen. Según Rádio Pax, hubo productores movilizados en 39 puntos del país, entre ellos Beja, Évora, Vidigueira y Amareleja, en el Alentejo. La acción nacional fue promovida por la Asociación Técnica de Viticultores del Alentejo, ATEVA.
En Évora participaron unos 30 viticultores y productores de vino, informó O Digital. Los manifestantes desplegaron una pancarta que afirmaba que el vino español no es portugués y dejaron uvas y cubos con uvas sobre el pavimento. El sector sostiene que no se opone a importar desde España u otros países de la Unión Europea. Su exigencia es que cada partida pueda rastrearse y que el consumidor conozca su procedencia real.
Aumentan las importaciones y el peso del vino a granel
Portugal importó aproximadamente 2,1 millones de hectolitros de vino en 2025, equivalentes a unos 210 millones de litros, según los datos publicados por Rádio Pax. El volumen creció un 8,4 % interanual y el valor de las compras alcanzó los 161 millones de euros. España representó cerca del 95 % del volumen, muy por delante de cualquier otro proveedor extranjero.
El vino a granel centra las preocupaciones. Esta categoría superó el 66 % de las importaciones portuguesas de vino en 2025 y aumentó un 15,2 % respecto al año anterior. Los viticultores alegan que el producto importado a menor precio intensifica la competencia cuando muchas explotaciones tienen dificultades para vender sus uvas a valores que cubran los costes.
António Cláudio, viticultor de Vendas Novas, declaró que los productores reciben actualmente 0,32 euros por kilogramo de uva. A su juicio, el vino barato de España condiciona el precio portugués y amenaza la viabilidad del sistema productivo. También citó una estimación atribuida al actual presidente del Instituto de la Viña y del Vino según la cual entran ilegalmente 100 millones de litros al año, una cantidad equivalente a toda una vendimia del Alentejo. Cláudio afirmó que el acumulado desde 2019 supera los 700 millones de litros. Las cifras fueron aportadas por los manifestantes y no aparecen verificadas de forma independiente en las fuentes.
El sector reclama trazabilidad y aplicación de las reglas
Las normas portuguesas y europeas ya regulan la denominación, presentación, trazabilidad y etiqueta del vino. Rádio Pax señala que determinados ensamblajes deben identificar el origen y el volumen de los vinos empleados. El movimiento de productos entre operadores también requiere documentos de acompañamiento. Portugal reforzó además su regulación para evitar que un vino envasado en el país con producto de otros Estados miembros induzca a error sobre su procedencia.
La queja se dirige, por tanto, a la aplicación de las normas. Luís Louro, productor de Estremoz, afirmó que el vino español que entra sin controles suficientes puede venderse como vino de mesa portugués sin denominación de origen. Pidió cuentas corrientes que permitan localizar el vino dentro del sistema de información del Instituto de la Viña y del Vino. También propuso dotar a las comisiones vitivinícolas regionales de financiación y competencias inspectoras, además de separar claramente los vinos certificados y no certificados dentro de unas mismas instalaciones.
La presión se extiende más allá del Alentejo
ATEVA y la Asociación de Vinos y Espirituosos del Alentejo expresaron su solidaridad con los viticultores del Duero y reclamaron igualdad de trato entre regiones. Piden reforzar los controles del vino importado y no certificado, ampliar la capacidad inspectora regional y aclarar o revisar el decreto ley que organiza institucionalmente el sector vitivinícola portugués.
La Confederación de Agricultores de Portugal afirmó que toda la industria atraviesa una crisis y pidió extender a otras regiones las ayudas anunciadas para el Duero. Los productores consideran que el apoyo a la destilación o los incentivos para arrancar viñedos no bastan para corregir la situación económica. Para viticultores, comerciantes y embotelladores, la cuestión inmediata es si las autoridades pueden seguir el vino importado desde su entrada hasta la venta y garantizar que la etiqueta distinga entre vino portugués, español y mezclas de distintos orígenes.