Turquía reduce el arancel de la cebolla ante el alza de precios y la menor siembra
Turquía redujo del 49,5 % al 5 % el arancel de importación de cebolla seca tras dos años de pérdidas agrícolas, una menor siembra y un fuerte aumento de precios. Los productores sostienen que las compras externas aliviarán la presión a corto plazo, pero no corregirán la brecha de costes.
La rebaja arancelaria abre una ventana de importación
Turquía redujo drásticamente el arancel de importación de cebolla seca después de que la disminución de la siembra nacional y el rápido aumento de los precios generaran inquietud por el suministro. Una decisión presidencial publicada en el Boletín Oficial el 11 de julio de 2026 rebajó la tasa del 49,5 % al 5 %. La medida estará vigente hasta el 31 de agosto de 2026.
La rebaja busca facilitar las importaciones mientras las existencias nacionales son limitadas. Un informe indicó que el precio pasó de 15 TL a 70 TL por kilogramo en un mes, después de que los agricultores redujeran la siembra esta temporada tras dos años de pérdidas. Bloomberg HT, que citó a la Asociación de Productores y Proveedores de Cebolla SO-DER, situó el precio actual en unos 50 TL por kilogramo y señaló que solo un número limitado de productores de Amasya, Bursa y varios distritos conserva mercancía.
Los costes internos reducen la competitividad turca
El presidente de SO-DER, Reşit Kaya, atribuyó la subida principalmente al descenso de la producción nacional y no a la política de importación. Los mayores costes y las pérdidas prolongadas obligaron a muchos agricultores a abandonar el cultivo de cebolla. Como numerosos productores ya no tienen existencias que vender, buena parte del sector no se ha beneficiado del encarecimiento reciente.
Según SO-DER, producir un kilogramo de cebolla seca cuesta unos 4-5 TL en Uzbekistán, Irán y Egipto, frente a más de 15 TL en Turquía cuando se incluye la mano de obra de la cosecha. La asociación calcula un coste total turco de 17-18 TL por kilogramo. Con un margen del 10-15 %, estima que un precio sostenible en origen debería rondar los 22-23 TL. La mano de obra representa otra desventaja: SO-DER indicó que un trabajador agrícola cobra unos 3 dólares diarios en Egipto y 30 dólares en Turquía. Las diferencias en diésel, fertilizantes, fitosanitarios y otros insumos debilitan aún más a los productores turcos frente a sus competidores.
Los proveedores extranjeros pueden captar el beneficio
SO-DER identifica a Egipto, Uzbekistán e Irán como los orígenes de suministro más probables. Kaya considera que, como queda poca mercancía en manos de agricultores turcos, los productores extranjeros podrían captar gran parte del beneficio derivado de los elevados precios nacionales. Para los importadores, el arancel reducido crea una oportunidad temporal de compra, pero esta termina en agosto y no elimina la incertidumbre sobre la futura producción interna.
Turquía adoptó una respuesta similar en 2019, cuando eliminó el arancel de la cebolla y la Junta Turca de Cereales importó cebolla seca. SO-DER reconoce que las importaciones temporales pueden contener la presión inmediata sobre los precios, pero no revierten la reducción de las superficies sembradas, el endeudamiento agrícola ni las pérdidas causadas por sequías, inundaciones y heladas.
Los productores reclaman apoyo basado en costes
SO-DER pidió reducir el IVA y el impuesto especial sobre el diésel, los fertilizantes, los fitosanitarios y la electricidad, además de conceder ayudas al combustible y mayores subvenciones a las cotizaciones por trabajadores de cosecha registrados. También propuso un precio mínimo actualizado cada año según los costes reales y un margen razonable, más facultades de intervención para la Junta Turca de Cereales y una garantía de compra cuando el precio caiga por debajo del coste.
La asociación solicita asimismo más apoyo estatal para las primas de seguros agrarios y una indemnización más rápida después de desastres naturales. Considera que las importaciones deben limitarse a los periodos en que sea urgente cubrir un déficit y acompañarse de mecanismos que protejan a los productores locales. Si el cultivo nacional no recupera su viabilidad, SO-DER advierte de una mayor dependencia de cebolla importada, con precios más altos y mayores riesgos de suministro para compradores y consumidores.