El TR4 eleva los costes de contención del sector bananero de Queensland, valorado en A$580 millones
Los productores de Queensland están reforzando la bioseguridad contra la enfermedad de Panamá Raza Tropical 4, un hongo del suelo que no tiene cura. Far North Queensland produce el 95 % de los bananos de Australia, por lo que contener la enfermedad resulta esencial para el suministro nacional.
Una enfermedad incurable en la principal zona productora
La industria bananera de Queensland, valorada en A$580 millones, continúa bajo la presión de la enfermedad de Panamá Raza Tropical 4, o TR4. Este hongo del suelo penetra por las raíces, bloquea el transporte de agua y nutrientes y finalmente provoca que las plantas infectadas se marchiten y mueran. Los agricultores de Far North Queensland afrontan costes crecientes para impedir que tierra, agua y material vegetal contaminados lleguen a explotaciones libres de la enfermedad.
La concentración geográfica de la producción agrava el riesgo. Según Business Queensland, Far North Queensland produce el 95 % de los bananos australianos. Las zonas productoras incluyen Kennedy, Tully, Innisfail, Atherton Tableland, Mossman, Lakeland y Hopevale. Una expansión mayor podría afectar al volumen cosechado, al empleo regional y a la disponibilidad de bananos en el mercado australiano.
La contención depende de controlar los desplazamientos
El TR4 se detectó por primera vez cerca de Darwin en 1997 y prácticamente diezmó la producción comercial de bananos del Northern Territory, según Business Queensland. La enfermedad apareció en Tully Valley, Queensland, en 2015 y desde entonces se ha mantenido limitada a un pequeño número de propiedades. También está presente en Asia, África, Oriente Medio, Oceanía y América del Sur.
No existe cura y el hongo no puede erradicarse de un terreno contaminado. Sus esporas sobreviven durante décadas en el suelo sin plantas de banano, mientras que la infección no puede identificarse hasta que aparecen síntomas externos. Entre el contagio y el desarrollo visible de la enfermedad pueden pasar varios meses, un año o más, según las condiciones ambientales y la edad de la planta. Ese retraso permite que la tierra o el agua contaminadas se desplacen antes de que se reconozca el brote.
Las personas y la maquinaria figuran entre las principales vías de transmisión. Los vehículos, las herramientas, el calzado y los animales también pueden transportar tierra o agua contaminadas, mientras que las lluvias intensas y las inundaciones favorecen la dispersión. Business Queensland recomienda dividir las fincas en zonas, habilitar puntos de cambio de calzado y pediluvios, desinfectar vehículos y maquinaria y mantener vías de acceso limpias. Las plantas sospechosas deben notificarse en un plazo de 24 horas. Las explotaciones comerciales infectadas tienen que cumplir las restricciones aplicables y el código obligatorio de Queensland.
La vulnerabilidad de Cavendish amenaza el suministro nacional
El TR4 puede infectar la mayoría de las variedades, incluidas Cavendish, Lady Finger y Ducasse. Cavendish es la principal variedad comercial de Australia. Es poco probable que una planta infectada produzca un racimo comercializable, aunque el hongo no afecta directamente al fruto y los bananos siguen siendo seguros para el consumo. La caída del rendimiento se debe al bloqueo del sistema vascular y a la posterior muerte de la planta.
La gestión del TR4 ha pasado progresivamente a manos del sector. El Gobierno de Queensland mantuvo la vigilancia desde la detección de 2015 y realizó su última ronda durante el ejercicio fiscal 2022–2023. Desde el 1 de julio de 2023, el Australian Banana Growers’ Council lidera la gestión mediante su programa de bioseguridad Grower Support y realiza inspecciones rutinarias. Los productores elegibles pueden solicitar préstamos de sostenibilidad a la Queensland Rural and Industry Development Authority para financiar controles de bioseguridad. Sin embargo, la larga supervivencia del hongo convierte la limpieza, el control de accesos y la vigilancia en gastos operativos permanentes, no en costes temporales de un brote.